El fuerte temporal que azota a la alta cordillera encendió luces de esperanza en el Gobierno provincial ante la posibilidad de un alivio para la crisis hídrica, aunque el escenario obliga a mantener la cautela de cara al próximo verano. El fenómeno, calificado como inusual por lo prematuro de su llegada, comenzó a modificar sustancialmente el panorama en las cumbres locales y genera expectativas controladas en los organismos de gestión de los recursos hídricos.
La acumulación nívea en las estaciones de medición registró un incremento muy significativo durante las últimas jornadas, un dato que no pasa desapercibido para las autoridades que monitorean la cuenca. “Estamos muy agradecidos a la naturaleza, aunque obviamente tiene sus vicisitudes, la lluvia en algunas localidades donde afecta a la población, en este caso para la acumulación de nieve ha sido muy bueno”, aseguró José María Ginestar, titular de Hidráulica provincial, al analizar el impacto de las condiciones meteorológicas actuales.
El funcionario provincial remarcó que las características del evento actual rompen con la tendencia de los últimos años, donde las precipitaciones en la cordillera sanjuanina solían retrasarse considerablemente. El funcionario provincial remarcó que las características del evento actual rompen con la tendencia de los últimos años, donde las precipitaciones en la cordillera sanjuanina solían retrasarse considerablemente.
Ginestar destacó, en diálogo con radio Estación Claridad, que este fenómeno no es habitual por la fecha en la que se dio y precisó que hacía bastante tiempo que no se tenía una nevada prematura de estas características. Según sus declaraciones, lo que se contabilizaba hasta el viernes promediaba entre los 40 y 50 centímetros de nieve, pero estimó que, a partir de los últimos reportes e imágenes recibidas, es probable que ese esquema se haya duplicado nuevamente.
La mirada oficial está puesta ahora en la continuidad del mal tiempo en la zona cordillerana y en el comportamiento que muestre el clima durante los próximos meses, un factor clave para consolidar el escurrimiento del río San Juan. “Si este esquema se sostiene por unos días más y después consideramos que en los meses de agosto, septiembre, donde siempre nos visita el viento Zonda acá en la ciudad y eso quiere decir que está nevando en la alta cordillera, podemos con ese esquema completo decir que tendrá sus bondades y poder nivelar el sistema que tanto nos ha dado y que hoy está al límite”, analizó el titular del área hídrica.
De acuerdo con las previsiones técnicas y los informes de los especialistas que maneja el área, las proyecciones indican que el temporal actual podría ser el inicio de una serie de eventos similares. Se esperan más nevadas debido a que el fenómeno de El Niño comenzó a manifestarse de manera efectiva, mostrando sus primeras armas con un leve desplazamiento temporal que estiraría las precipitaciones hasta los meses de septiembre y octubre.
A pesar del optimismo reinante por las postales blancas en la cordillera, desde la repartición oficial advirtieron que la cantidad de nieve visible en las alturas no se traduce de manera lineal ni directa en un mayor volumen de agua para los diques de la provincia. Ginestar advirtió que ver mucha nieve no siempre se traduce automáticamente en los diques llenos debido a factores climáticos complejos. En esa línea, recordó lo sucedido en la temporada anterior, cuando a pesar de registrarse temporales importantes, variables físicas como la sublimación provocaron que el agua finalmente no ingresara a los cauces en la cantidad esperada. Por este motivo, el funcionario concluyó que resulta indispensable afinar los modelos de pronóstico tras haber aprendido del clima en estos años de gestión que la situación observada en el río durante octubre y noviembre puede diferir notablemente de lo que termine sosteniéndose a lo largo del verano.