5 de noviembre de 2026 - 18:49

Fiesta del Sol, paquetes de hasta $500.000 y minería: las expectativas del turismo receptivo en San Juan para cerrar el 2026

El referente del turismo receptivo, Gustavo Chávez, detalló los paquetes que ya se comercializan para la Fiesta Nacional del Sol y la Fiesta de la Tradición, advirtió sobre las limitaciones de la conectividad aérea y explicó por qué la actividad minera puede convertirse en una nueva fuente de trabajo para el sector.

El turismo sanjuanino se prepara para afrontar una nueva temporada de movimiento impulsado por dos de sus principales acontecimientos: la Fiesta Nacional del Sol y la Fiesta Nacional de la Tradición, en Jáchal. En ese contexto, los operadores del turismo receptivo ya comenzaron a comercializar propuestas para atraer visitantes de otras provincias y esperan que la convocatoria de los artistas y el interés por conocer los atractivos locales se traduzcan en una mayor ocupación y actividad económica.

Así lo expresó Gustavo Chávez, integrante de la Cámara de Turismo de San Juan y referente del turismo receptivo, durante una entrevista con Radio Colón. El empresario aseguró que el sector atraviesa este período con optimismo y reveló que las consultas vienen creciendo a medida que se acercan las fechas de los acontecimientos.

"Tenemos todo el optimismo", resumió Chávez, quien explicó que los paquetes turísticos ya se encuentran publicados en Buenos Aires desde hace entre 30 y 45 días. Se trata de propuestas destinadas principalmente a quienes deciden viajar a último momento y contratan previamente los servicios para llegar a San Juan.

En el caso de la Fiesta Nacional del Sol, los itinerarios incluyen un mínimo de dos o tres noches de alojamiento, entradas para las jornadas elegidas y traslados desde los hoteles hasta el predio del evento. Los valores oscilan entre los $300.000 y los $500.000 por persona, dependiendo de los servicios y la categoría del alojamiento.

Chávez señaló que los artistas son uno de los principales atractivos para captar visitantes. En particular, mencionó las consultas vinculadas a las presentaciones de Tan Biónica y Andrés Calamaro. Incluso, contó que habían recibido una reserva de un grupo de jóvenes fanáticas de la banda, que buscaban resolver tanto el alojamiento como los traslados durante su estadía.

Sin embargo, remarcó que el gasto de los turistas no termina en la contratación del paquete. Una vez en San Juan, los visitantes también consumen en restaurantes, cafeterías y comercios, además de contratar excursiones opcionales para recorrer los atractivos provinciales.

Un turista de entre 30 y 60 años

Al analizar el perfil de quienes llegan a San Juan, Chávez indicó que existe una variedad de públicos, aunque ubicó el promedio de edad entre los 30 y los 60 años. Las fiestas convocan a segmentos diferentes: mientras los recitales atraen principalmente a jóvenes, la Fiesta Nacional de la Tradición suele recibir visitantes de mayor edad.

En este último caso, explicó que la propuesta turística no se limita a asistir al evento en Jáchal. Los operadores aprovechan el viaje para ofrecer recorridos por otros puntos del norte sanjuanino, como Pismanta y Cuesta del Viento, e incluso excursiones al Parque Provincial Ischigualasto para quienes disponen de más tiempo.

Respecto del poder adquisitivo, Chávez consideró que el visitante que llega a la provincia pertenece, en general, a un segmento medio-alto. Como referencia, mencionó que un pasaje aéreo puede costar entre $600.000 y $700.000, a lo que debe sumarse el alojamiento y los servicios turísticos.

No obstante, aclaró que no todos priorizan hospedarse en establecimientos de mayor categoría. Hay visitantes que eligen hoteles de dos estrellas porque prefieren destinar una mayor parte de su presupuesto a excursiones y actividades. "Hay mucha gente que, por más que tenga el dinero disponible para pagar alojamiento, no se gasta en alojamiento, sino en excursiones, en conocer el destino", explicó.

Conectividad y distancias, los desafíos pendientes

Otro de los puntos que puso sobre la mesa fue la infraestructura turística y, particularmente, las dificultades que todavía presenta San Juan en materia de conectividad. Chávez consideró que la provincia cuenta con capacidad para recibir visitantes, aunque reconoció que la oferta de alojamiento debe analizarse de acuerdo con los distintos segmentos y categorías hoteleras.

En cambio, señaló que la conectividad aérea continúa siendo una limitación para el desarrollo del turismo receptivo. "Lo aéreo siempre encarece el producto", afirmó, al comparar la situación sanjuanina con la de Mendoza, que cuenta con alrededor de 16 vuelos diarios, frente a los dos o tres que, según describió, suele tener San Juan.

En ese sentido, manifestó expectativas por la llegada de una nueva aerolínea durante noviembre, que permitirá ampliar las alternativas de conexión. Sin embargo, advirtió que las distancias internas también representan un desafío para los operadores.

Como ejemplo, mencionó las excursiones a Ischigualasto, que implican recorrer aproximadamente 320 kilómetros de ida y una distancia similar de regreso. A eso se suman las condiciones de algunos caminos en Valle Fértil y los cortes o desvíos que pueden complicar los itinerarios.

Frente a ese escenario, explicó que las empresas buscan diferenciar el simple traslado de una excursión turística. La incorporación de guías y personal que conozca los lugares permite ofrecer asistencia durante el recorrido y convertir los trayectos largos en parte de la experiencia del visitante.

El turismo y la minería, una oportunidad para generar trabajo

Por último, Chávez se refirió a las expectativas que despierta el crecimiento de la actividad minera en San Juan y consideró que el sector turístico también puede beneficiarse de ese movimiento.

Según explicó, la minería demanda una importante cantidad de servicios de transporte, tanto para los trabajadores que se movilizan en colectivos como para directivos, gerentes e ingenieros que llegan a la provincia y necesitan traslados particulares.

En ese punto, sostuvo que los operadores turísticos pueden aprovechar esa demanda para ampliar sus fuentes de ingresos, especialmente en los períodos de menor llegada de visitantes.

"El guía que no va a estar haciendo excursiones, de repente no va a estar parado esperando que llegue un turista. Si viene un ingeniero y necesita trasladarse hasta tal lugar, usamos la misma modalidad, el mismo servicio para poder trasladarlo y eso genera trabajo", planteó.

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