9 de abril de 2026 - 22:20

Glaciares: cómo son los estudios que San Juan deberá hacer tras el cambio de la ley

Si se demuestra que una geoforma no cumple un papel relevante en el aporte hídrico podrá ser retirada del inventario.

Esta novedad permitirá a San Juan y otras provincias analizar las geoformas inventariadas por el IANIGLA y determinar si tienen o no relevancia hídrica. Si pueden demostrar que no cumplen con este requisito, pueden ser retiradas del inventario de formas protegidas.

Pero la realización de estas investigaciones no son simples. La metodología que se usó en San Juan, la única provincia que tiene dos geoformas que lanzaron estudios de nivel tres, requiere de al menos 6 meses a 2 años de recolección de datos que luego son analizados por especialistas.

Debido a la complejidad de los mismos, y el costo asociado a estudiar cuerpos que están por encima de los 4.000 msnm, solo se realizan en caso de que sea necesario. Así, todos los cuerpos identificados por el IANIGLA, que son más de 6.100, seguirán sujetos a protección, a menos que uno de estos deba ser analizado porque se sospecha que no tiene función hídrica y está cerca de un proyecto industrial, minero o de infraestructura.

Qué determina un estudio de glaciares de nivel 3

En la ley de Glaciares, tanto en su texto original como en la modificación que implementó el Congreso de la Nación, se estipula que se debe elaborar un inventario de las geoformas y áreas periglaciares y que estas deben ser analizadas en tres fases.

La primera, que se terminó en 2018, es una cuantificación vía imágenes satelitales. La segunda fase requiere de visitas al lugar donde están las geoformas para constatar que lo que se vio antes sea un glaciar. El tercero es la medición de cuál es el aporte hídrico que tiene para la cuenca donde está ubicado.

El IANIGLA avanzó en las dos primeras instancias de la investigación, pero los estudios de tercera fase son de mayor complejidad y requieren no solo ir al sitio, sino también hacer monitoreos constantes de las geoformas y aplicar estudios específicos al exterior e interior.

En el caso de los glaciares de hielo, tanto descubiertos como cubiertos, que son los que tienen una capa de sedimentos en su parte superior pero cuentan con un porcentaje alto de agua, los estudios de fase 3 no son tan necesarios, ya que al ser cuerpos con una gran cantidad de líquido, está más claro que aportan parte de su masa por derretimiento.

En cambio, en el caso de permafrost (suelo congelado) y los glaciares de escombro u otras geoformas que son en su mayoría roca, se debe analizar si están activos, su temperatura y si están aportando agua. Esto no se puede ver en un solo muestreo, sino que requiere cantidad de datos a lo largo del tiempo, para comprobar cómo se comporta y su impacto en la cuenca.

Cómo se hacen los estudios de tercer nivel

Una diferencia importante con respecto a los estudios de segundo y primer nivel, es que los de tercera fase deben hacer perforaciones en el cuerpo de la geoforma. Esto no se realiza con perforadoras comunes, que pueden aplicar calor, sino que se hace con un tipo especial que obtiene muestras pequeñas, similares a testigos mineros, donde se puede observar el hielo.

Así, por ejemplo, los técnicos pueden hacer observaciones de si en el interior hay agua congelada y si esta es de mayor antigüedad o de formación reciente. Así, por ejemplo, si el agua en su interior no está congelada se puede determinar que no está generando un aporte hídrico esa geoforma, sino que puede venir de vertientes cercanas.

A su vez, con instrumental especial se mide la temperatura durante todo el año, ya que para que algo se considere ambiente periglacial o permafrost, debe tener 0 grados o menos durante dos años consecutivos.

Otro de los puntos que analizan es el movimiento de las geoformas. Los glaciares de escombro, por ejemplo, no son estáticos, se mueven avanzando y retrocediendo en el terreno, lo que evidencia que el ciclo de congelamiento y aporte de agua sigue activo en su interior.

Para eso una herramienta que usaron los técnicos en estudios que se hicieron en San Juan fueron cámaras que toman fotografías a cada hora, instrumentos que geolocalizar con precisión de milímetros o estacas que muestran si se movió la geoforma. Todo eso debe permanecer al menos 6 meses, aunque se considera más adecuado que sea durante un año o dos, para entender mejor cómo se comporta el área en distintas partes del año y en distintos ciclos hídricos.

Cómo trabajará la provincia

San Juan cuenta con la ventaja de que ya realizó estudios de tercer nivel en dos cuerpos identificados como glaciares de escombro. El primero es el que se encuentra dentro del proyecto El Pachón, donde trabajaron técnicos de la UNSJ, que determinaron que ya no cumplía con aportes al ciclo hídrico.

La idea, aseguraron fuentes de gobierno, no es avanzar con estudios de fase 3 en todas las geoformas inventariadas, sino hacerlo solo cuando haya una demanda justificada. Así, por ejemplo, si hay un cuerpo o área congelada que se encuentra donde puede haber un proyecto tanto minero como vial (un ejemplo podría ser el Túnel de Agua Negra o alguno de los pasos alternativos), empezar a hacer los estudios.

Para eso la provincia cuenta con el Comité de Conservación de Glaciares, una institución creada por la ley provincial de Glaciares, donde participan el Ejecutivo, con presencia de todos los ministerios, legisladores tanto oficiales como de la oposición y que convoca a instituciones científicas para realizar el trabajo.

En el caso de la investigación sobre el glaciar de escombros ubicado en El Pachón, la provincia solicitó como fuente independiente al Gabinete de Estudios Geocriológicos y de Cambio Climático de la UNSJ, que lidera Silvio Pastore, para hacer esa investigación. Los técnicos tomaron la información y luego esta fue analizada tanto por las autoridades provinciales de Minería y otras áreas, durante más de dos años.

El mismo sistema se puede poner en práctica convocando a investigadores especializados de otras áreas de la UNSJ, institutos de investigación del CONICET e incluso el IANIGLA para que haga los trabajos de recabar información o analizar la que ya generaron tanto las empresas como consultores privados.

La capacidad de las provincias, en debate en el Congreso

Durante el tratamiento de la modificación de la Ley de Glaciares se discutió, tanto en comisiones de Diputados como en el recinto, la capacidad de las provincias para llevar adelante los estudios de tercer nivel. Legisladores de las provincias del este, en especial Buenos Aires, Capital Federal, La Pampa y Santa Fe, pusieron en duda que las provincias mineras pudieran hacer los análisis que requiere la última parte del inventario de glaciares.

Desde la aprobación de la ley original, en 2011, el IANIGLA avanzó con el inventariado de las geoformas en todo el país, logrando identificar más de 18.000 cuerpos que quedaron protegidos por la normativa. Pero en cuanto a la tercera fase, la institución nacional no alcanzó a hacer los trabajos técnicos de monitoreo constante, como sí lo hizo San Juan con las dos geoformas antes mencionadas.

Lo cierto es que terminar ese tipo de tareas requiere no solo el instrumental y la capacidad técnica para recolectar datos de forma continua, sino que también son trabajos caros debido a que deben realizarse en zonas de alta montaña, alejadas de infraestructura tanto vial como de acceso de comunicación. La estrategia provincia fue distinta: enfocarse en los casos que requerían hacer este trabajo, debido a la demanda.

Este último formato tiene una ventaja central: al ser zonas donde, por ejemplo en caso de proyectos mineros, ya se está haciendo exploración, es posible acceder por las vías ya planificadas y construida por los proyectos. En algunos casos, la provincia puede incluso solicitar a las consultoras internacionales que utilizan las mineras que les den los datos recolectados o que permita a los técnicos de la UNSJ participar de los muestreos, para asegurar que la información sea tomada con los estándares locales.

Durante el cruce en el ámbito legislativo no se tuvo en cuenta este tipo de criterios, sino que lo que se vio fue un señalamiento a la capacidad técnica de las provincias. La respuesta por parte de los legisladores y funcionarios sanjuaninos fue asegurar que están dadas las condiciones locales, mostrando los estudios de tercer nivel realizados en 2022 y 2024.

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