La posibilidad de independizarse económicamente y dejar el hogar familiar se convirtió en un objetivo cada vez más inaccesible para los jóvenes en Argentina. El vertiginoso encarecimiento de los alquileres y los servicios públicos, en combinación con la pérdida de poder adquisitivo y la destrucción de puestos de trabajo registrados, generó un marcado retroceso en la autonomía habitacional de la franja que va de los 18 a los 29 años.
De acuerdo con un reciente estudio elaborado por la consultora Analytica, alrededor de 140.000 jóvenes dejaron de vivir de manera independiente en comparación con los registros de 2023.
Durante el primer trimestre de 2026, apenas el 22,2% de las personas comprendidas en esa franja etaria vivía en un hogar sin la presencia de sus padres o suegros, configurando una de las marcas más bajas registradas desde el año 2021. Al analizar el promedio móvil de cuatro trimestres, la proporción cayó del 26% (registrado a mediados de 2023) al 23,3% actual. Si la comparación se remonta al máximo histórico de 2006 (27,8%), la brecha equivale a unas 240.000 personas que no pudieron sostener o iniciar su emancipación.
Alquileres y tarifas: el peso del rubro vivienda
El principal condicionante para sostener una vivienda propia reside en la composición del gasto diario. La canasta de consumo de un joven que vive solo acumuló un incremento del 387,9% desde noviembre de 2023, una cifra sensiblemente superior a la variación general de precios de la economía.
La razón de esta diferencia radica en la incidencia del rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles:
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Para un hogar promedio: Representa el 13,5% del presupuesto total.
Para un joven independiente: Absorbe el 26,6% de sus ingresos.
Este ítem es, precisamente, uno de los que registró los incrementos más pronunciados durante la gestión nacional actual, acumulando una suba del 637,9% desde finales de 2023. A esto se sumaron incrementos significativos en rubros como gastronomía y hotelería (+382,2%), opacando las desaceleraciones relativas en indumentaria o tecnología debido al deterioro general del salario.