La fuerte caída de la actividad económica en julio llevó a J.P. Morgan a recortar su proyección de crecimiento para la Argentina en 2026, de 2,7% a 1,5%. El ajuste se conoció después de que el INDEC informara que el EMAE cayó 2,9% mensual en términos desestacionalizados, mientras que registró un retroceso de 1,4% frente a julio de 2025.
El dato sorprendió incluso al banco estadounidense, que esperaba una caída cercana al 1% mensual. En un informe elaborado por los analistas Lucila Barbeito y Diego Pereira, J.P. Morgan señaló que el resultado de julio fue significativamente peor de lo previsto y ahora estima una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre.
De confirmarse una nueva caída de la actividad entre julio y septiembre, la economía argentina atravesaría dos trimestres consecutivos de retroceso, una situación que suele definirse como recesión técnica. De todos modos, todavía faltan los datos oficiales de agosto y septiembre para determinar el resultado del tercer trimestre.
El informe destacó además la magnitud del desplome mensual. El 2,9% de julio fue la mayor caída desde abril de 2020, durante la pandemia. La actividad quedó 4,5% por debajo del máximo registrado en marzo de 2026 y el crecimiento acumulado entre enero y julio se redujo al 1,7%, desde el 2,2% que mostraba hasta junio.
Industria, construcción y comercio, entre los sectores más golpeados
Según las estimaciones citadas por J.P. Morgan, la industria manufacturera cayó 3,6% mensual, mientras que la construcción retrocedió 4% y el comercio tuvo una baja de 5,5%. Agricultura, transporte y servicios financieros también presentaron desempeños inferiores a los que esperaba la entidad.
El banco sostuvo que la composición del crecimiento también ayuda a explicar la debilidad de la actividad interna. En particular, señaló que la minería y la producción de energía destinadas a la exportación tienen un impacto limitado sobre los mercados mayoristas y minoristas, por lo que el aumento de la producción en esos sectores se traduce de manera más moderada en el comercio interno.
J.P. Morgan también mencionó algunos factores puntuales que pudieron profundizar la caída de julio, entre ellos un día hábil menos que en julio de 2025, interrupciones en el suministro de gas, condiciones climáticas que afectaron a la construcción y la minería y una menor cantidad de horas trabajadas en algunos sectores durante el Mundial de Fútbol.
El consumo, otro foco de preocupación
De cara a los próximos meses, el banco identificó riesgos a la baja para la actividad y señaló que algunos indicadores disponibles para agosto apuntan a nuevas reducciones en la industria y la construcción.
El consumo también aparece como una de las principales preocupaciones. J.P. Morgan señaló el impacto de una inflación superior a la prevista durante el primer trimestre y de la desaceleración del crédito vinculada al aumento de la morosidad.
En paralelo, el empleo urbano se mantuvo prácticamente estable en julio después de cinco meses de descensos, aunque quedó 1,1% por debajo del nivel registrado un año atrás, un comportamiento que, según el análisis del banco, limita las posibilidades de una recuperación sostenida del gasto de los hogares.
El propio INDEC confirmó que el EMAE de julio cayó 2,9% frente a junio y 1,4% interanual, mientras que el componente tendencia-ciclo mostró una variación positiva de 0,2%.