25 de septiembre de 2026 - 18:40

La pobreza golpea a los chicos: el 44,5% de los menores de 14 años es pobre

El dato corresponde al primer semestre de 2026 y muestra que casi la mitad de los niños de hasta 14 años vive en hogares que no logran cubrir la canasta básica. El 10,8% se encuentra además en situación de indigencia.

La pobreza alcanzó al 44,5% de los menores de 14 años durante el primer semestre de 2026, convirtiendo a los niños en el grupo etario más afectado por el deterioro de los ingresos de los hogares. El dato representa un aumento de 3,2 puntos porcentuales respecto del segundo semestre de 2025 y significa que casi la mitad de los chicos se encuentra bajo la línea de pobreza.

Dentro de ese mismo grupo, el 10,8% de los menores de 14 años está en situación de indigencia, es decir, vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan siquiera para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria. El dato expone con particular crudeza el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre las familias con niños.

La incidencia de la pobreza disminuye a medida que aumenta la edad. Después de los menores de 14 años, el grupo más afectado es el de 15 a 29 años, con el 36,9%, seguido por las personas de 30 a 64 años, con 28,8%, y los mayores de 65 años, con 14,8%.

De acuerdo con el análisis del IERAL de la Fundación Mediterránea, entre los menores de 14 años se produjo el menor incremento relativo de la cantidad de personas pobres, equivalente a unas 165.000 personas más. Sin embargo, la indigencia dentro de ese grupo tuvo un aumento mucho más marcado, con unas 175.000 personas más, un crecimiento del 21%.

Uno de los factores que ayuda a explicar el deterioro es la diferencia entre la evolución de los ingresos y el costo de las necesidades básicas. Durante el período analizado, el ingreso per cápita familiar aumentó 11,5%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria subió 21,4% y la Canasta Básica Total avanzó 19,6%.

Esa brecha redujo la capacidad de compra de los hogares y tuvo un impacto particularmente fuerte entre las familias con menores ingresos. En este escenario, el aumento de los precios de los alimentos aparece como uno de los elementos centrales para explicar el crecimiento de la indigencia infantil.

La pobreza alcanzó al 32,3% de la población

En el conjunto de los aglomerados urbanos relevados, la pobreza llegó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026. La incidencia, sin embargo, presenta fuertes diferencias según la edad y el lugar de residencia.

Entre las personas de 30 a 64 años se registró una de las mayores incorporaciones al universo de personas pobres, con unas 919.000 personas más respecto del semestre anterior. Entre los jóvenes de 15 a 29 años se sumaron otras 481.000 personas.

El IERAL también destacó el deterioro registrado entre los mayores de 65 años. Si bien continúan siendo el grupo con menor incidencia de pobreza, la cantidad de personas pobres dentro de esa franja aumentó 55% en un semestre y la de indigentes, 60%.

La asistencia social, otro factor clave

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA señaló que las transferencias estatales funcionan como un mecanismo para contener un deterioro todavía mayor. Entre ellas mencionó la Asignación Universal por Hijo (AUH), otros programas de transferencias y las pensiones no contributivas.

Según las estimaciones del organismo, si esos ingresos no fueran considerados, la indigencia prácticamente se duplicaría y podría ubicarse en torno al 14%-15%. El análisis plantea así el peso que tienen las políticas sociales para evitar que más hogares caigan por debajo de la línea de indigencia.

El dato que deja el primer semestre de 2026 es especialmente significativo en la infancia: 44,5% de los menores de 14 años vive en situación de pobreza y 10,8% en indigencia, en un contexto en el que el costo de los alimentos avanzó considerablemente por encima de los ingresos familiares.

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