26 de mayo de 2026 - 06:44

La quinoa podría ser la nueva apuesta de San Juan y reemplazar importaciones por 740 tn

En la provincia el INTA desarrolló la genética y el agregado de valor. Para dar el siguiente paso deben sumar producción y comercialización.

Durante años, el INTA trabajó junto a productores sanjuaninos para recuperar el cultivo de la quinoa, una semilla ancestral andina con gran potencial nutricional. Gracias a este esfuerzo, hoy San Juan se prepara para dar un salto productivo y reemplazar importaciones que ascienden a 740 toneladas anuales, mientras diversifica su economía.

Muchas de las condiciones necesarias están dadas, ya que el trabajo público y privado avanzó en algunos puntos críticos. El INTA logró desarrollar una variedad registrada, que a nivel técnico da muy buenos resultados, con dos cosechas anuales y bajo consumo hídrico.

Durante decenas de cosechas los productores, todavía en una escala menor, han conseguido producto de buena calidad. Parte de lo que salió de este trabajo sirvió para hacer una variedad de leche vegetal, la primera de su tipo de venta comercial en el país. Incluso, hay ensayos científicos que usarán quinoa sanjuanina en el espacio.

Una de las inversiones más importantes que se dieron desde el sistema científico del INTA fue la instalación de una planta de desaponificación. Esto permitirá hacer el proceso industrial de la quínoa que le permitirá ingresar a más y mejores mercados.

Pero en medio de este escenario positivo, todavía deben resolver uno de los puntos críticos para que crezca este cultivo: reforzar la producción profesionalizada y la comercialización de los productos. Para esto, entre el INTA y el Ministerio de Producción ya empezaron a trabajar y en una primera charla destinada a productores, encontraron que hay interés tanto en San Juan como en otras provincias.

La quinoa, una oportunidad para el agro

El primer curso enfocado en este cultivo que hicieron en conjunto Producción y el INTA tuvo 90 inscriptos, de los cuáles sólo había un grupo que ya venía trabajando con la quinoa. El resto eran productores de tomate, cebolla, ajo y otros productos tradicionales, aseguró Gonzalo Roqueiro, investigador del instituto que lleva tiempo trabajando en el área.

Esto, según el especialista, muestra que hay intención de otros sectores de la economía en apostar por esta semilla. “Nosotros desde el INTA buscamos la diversificación, sumar un nuevo cultivo y no desplazar a otros”, explicó. En la misma línea, el Secretario de Agricultura, Miguel Moreno, dijo que puede ser una alternativa para sumar a la oferta ya diversa de la provincia, que generaría beneficios al agro y la economía local.

Por eso fue clave que en la actividad que realizaron en conjunto se sumaran referentes de otro tipo de producción, ya que para ellos es una oportunidad hacer rotación entre la quínoa y sus cultivos habituales. Uno de los beneficios que tiene la quínoa es que es “funciona como una bomba que extrae salinidad del suelo”, detalló Roqueiro.

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Al ser un cultivo originalmente andino, los primeros ensayos fueron en departamentos cordilleranos, pero con la variedad INTA Morillos saben que se puede cultivar también en el Valle de Tulum.

Al ser un cultivo originalmente andino, los primeros ensayos fueron en departamentos cordilleranos, pero con la variedad INTA Morillos saben que se puede cultivar también en el Valle de Tulum.

Durante la jornada los asistentes aprendieron cómo se produce, visitaron una finca que está en actividad, vieron las oportunidades para trabajar con riego tecnificado, también las aplicaciones en la gastronomía de la mano del chef Alfredo Morales y qué servicios hay ya instalados, como la planta del INTA. Moreno adelantó que “la capacitación fue la primera que se hace en el país, pero ha sido mirada para hacer algo similar de nivel internacional también en la provincia”.

La actividad en este encuentro ya superó las fronteras sanjuaninas. Es que según los organizadores hubo productores de Mendoza, de Córdoba, Santa Fé y otras zonas que están interesados en implementar la quínoa, atentos a la demanda no cubierta que hay en el país.

Un mercado que hoy cubren las importaciones

En Argentina el consumo de quinoa, que tiene raíces precolombinas y es considerado un superalimento por sus propiedades nutricionales, está cubierto en su mayoría por importaciones. Según un informe actualizado, se comercializan 740 toneladas de esta semilla en el país que deben comprarse en el exterior.

Para Moreno, la prioridad ahora es “trabajar en la parte comercial, antes de pensar en expandir la producción”. De esta manera, quieren asegurar que haya una oferta estable, que pueda hacer crecer con sostenibilidad al sector agrícola, con estrategias que permitan ampliar el negocio local.

Roqueiro dijo que un buen camino para esto es que los productores se enfoquen no en la venta directa, sino en un trabajo organizado, aprovechando que cuentan con la planta de tratamiento de la institución. Así, desde el INTA pueden ofrecer el servicio, que tiene capacidad para tratar 500 kilogramos diarios de quínoa, siendo la única planta de este tipo en el país, lo que le da una ventaja competitiva a los locales.

También dijo que es una buena apuesta buscar conectar con el sector industrial, ya que la quinoa además de venderse la para el consumo directo, sirve para producir leche vegetal, harinas, quínoa pop y otros productos con valor agregado, que podrían generar mejores precios. “Se habló de la posibilidad de un clúster de quinoa, similar al del tomate, que siembre de acuerdo a una demanda ya establecida”, detalló.

Con este sistema, los tomateros industriales lograron un crecimiento sostenido la última década, profesionalizándose y logrando ser un sector tecnificado y con muy alta calidad. Por su parte, Moreno dijo que el Ministerio de Producción puso a disposición líneas de crédito que podrían ayudar a que los nuevos productores de quínoa se incorporen a este cultivo con estándares altos.

La genética sanjuanina, central en la creación de potencial

La quinoa, como muchos cultivos que vienen desde antes de la conquista de América, sufrió décadas sino siglos de desplazamiento por productos que fueron ganando en la dieta. Esto puso en riesgo la continuidad de la genética y su desarrollo, pero desde el INTA decidieron trabajar para cambiarlo.

Tras años rescatando variedades y viendo cuáles funcionan mejor dieron con INTA Morillos, una genética que da dos cosechas al año, con un ciclo corto de 110 a 120 días y que requiere 200 a 300 mm de agua, en comparación con los 600 mm que necesita, por ejemplo, el tomate para industria. Tras esta investigación, lograron inscribir la genética en el INASE (Instituto Nacional de la Semilla), siendo una de las dos que cuenta con esta certificación.

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El curso que organizaron INTA y producción mostró desde cómo es el cultivo, pasando por el proceso de preparado para la venta hasta el potencial gastronómico, con el chef Alfredo Morales.

El curso que organizaron INTA y producción mostró desde cómo es el cultivo, pasando por el proceso de preparado para la venta hasta el potencial gastronómico, con el chef Alfredo Morales.

Este logro, que empezó a gestarse en 2013, permitió que hoy la provincia tenga una de las primeras variedades con características muy buenas para su producción comercial. La morillos puede dar hasta 2.000 kg por hectárea y al ser de ciclo corto puede usarse entre cultivos. Esto es que productores de cebolla, por ejemplo, siembren la quínoa mientras esperan el siguiente ciclo de su producto principal, aprovechando también su capacidad para restaurar el suelo.

“Gracias al trabajo del INTA, que es realmente el ADN de estos avances, podemos pensar en trabajar en la producción y comercialización, porque trabajaron como núcleo técnico mucho tiempo y hoy lo manejan muy bien”, reconoció Moreno. Con este paso inicial y la capacidad industrial en el último paso, los investigadores y el ministerio buscarán que crezca la producción de este alimento, con buenas condiciones comerciales.

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