El INTA trabaja en los valles andinos para recuperar genéticas de quinua y otros cultivos de la región que habían cedido terreno durante la conquista española. En este trabajo dieron con INTA Morillos, una variedad que fue seleccionada entre semillas que llevan miles años produciéndose en zonas cordilleranas y que demostró una alta capacidad para adaptarse. Ahora esa producción, que salió de Calingasta, está cerca de viajar al espacio exterior, para intentar superar una nueva frontera. 

La idea es mandar el material en una cápsula al espacio y dejar que pase un tiempo ahí. Uno de los objetivos es que esté 9 meses expuesto a estas condiciones extremas fuera de la Tierra. Si luego de esto puede germinar y crecer, INTA Morrilllos podría convertirse en una alternativa para enviar a Marte, ya que ese es el tiempo que debería viajar para llegar al planeta vecino.

Lucas Guillen, uno de los investigadores que estuvo en el trabajo, contó a DIARIO DE CUYO cómo fue la gesta de este proyecto. La clave para que sea INTA Morillos la que viaje está en que es una de las pocas variedades que están registradas en el INASE (Instituto Nacional de la Semilla), con estudios detallados sobre sus características. Además, este tipo de cereal es uno de los que más aportes dan a una dieta, siendo fácil y eficiente de producir. 

El ingeniero agrónomo es parte de un equipo de unos 10 integrantes que en septiembre presentaron la variedad Morillos. Explicó que en los años que llevan trabajando con esta han encontrado que da dos cosechas al año, gracias a que tiene un ciclo corto de 110 a 120 días. También determinaron que requiere unos 200 a 300 mm de agua, en comparación con los 600 mm que necesita, por ejemplo, un tomate para industria. 

9f85f0aa-a0cc-4654-904e-924970c00b04-728x398
El equipo local se vinculó con el INTA de Tucumán y un institución de esta provincia, para llevar la quinua a Marruecos.

El objetivo de estudiar y estabilizar la genética de esta variedad era poder contar con una quinua que se comporte bien en diferentes ambientes, para aprovechar su potencial nutricional. Tienen ejemplos de su buen desempeño en los valles andinos, pero también en zonas de baja altura, al nivel del mar, en zonas más o menos húmedas y en suelos buenos o con más agotamiento. En todos lados funciona bien, incluso en Marruecos, país con el que el equipo trabajó para probar Morrillos en su clima extremo, al otro lado del Atlántico. 

Durante este trabajo, los técnicos sanjuaninos estuvieron en contacto con otra estación del INTA, ubicada en Tucumán. En esa provincia contaban con acuerdos con ONG de Canadá y Hungría, que buscaban probar nuevas especies vegetales con la idea de demostrar si podían viajar al espacio. Fue ahí que la quinua surgió como una alternativa y la Morrillos se convirtió en la candidata ideal. 

Los científicos de la Fundación Miguel Lillo en Tucumán venían trabajando con institutos del exterior e hicieron estudios previos, tienen una publicación del 2022”, contó Guillén. Esas investigaciones consisten en exponer muestras vegetales a condiciones similares a las del espacio en un ambiente de laboratorio. Esto incluye temperaturas de hasta menos 200 grados, radiación alta, falta de gravedad y vacío. 

Las partes que prueban los científicos son semillas o material que puede servir para reproducir la planta. El objetivo es ver si después de estar en esas condiciones pueden efectivamente germinar o implantarse de alguna manera. En Tucumán encontraron que la quinua daba buenas señales, al menos en laboratorio, y fue ahí que INTA Morrillos cobró relevancia. 

Al estar estudiada durante años, identificada en su comportamiento, en sus necesidades y todo comprobado con métodos científicos, se le puede dar un seguimiento a cómo se comporta después. Por eso, la candidata principal para viajar es la variedad sanjuanina. A su vez, se convertirá en la primera semilla de genética identificada en Argentina en ser probada en el espacio exterior. 

La asociación que se hará cargo de las pruebas con la quinua local se contactó gracias a que “Argentina con su producción de satélites Invap está entre los 10 países que tienen desarrollo aeroespacial”. 

Desde la institución europea han probado con material genético de pimientos y vides, pero necesitaban empezar a trabajar en un cultivo que tenga una mayor importancia nutricional. La quinua, un cereal que era central en la dieta andina precolombina, perdió terreno frente a los cultivos españoles durante la conquista, pero tiene 9 aminoácidos esenciales, contiene fibra y proteínas de calidad, además de no tener gluten. Es lo que muchas veces se conoce como un super alimento. 

Así, INTA Morrillos cumple con todas los requisitos que buscaban desde la ONG. En la actualidad se encuentran cumpliendo pasos administrativos, ya que deben conseguir la aprobación del Senasa para enviar las semillas. Cuando terminen los trámites, que Guillen dijo que podía ser durante enero, pueden empezar los ensayos.