El riesgo país argentino finalmente superó la barrera de los 500 puntos básicos y llegó a 511, profundizando la tendencia alcista de las últimas jornadas. El indicador elaborado por JP Morgan venía de ubicarse en 494 unidades y, con el nuevo salto, alcanzó su nivel más alto desde fines de mayo.
La escalada representa un cambio significativo frente al escenario de apenas unas semanas atrás. A mediados de julio, el índice había llegado a tocar la zona de los 402/403 puntos, uno de sus mínimos durante la actual gestión. Desde entonces avanzó más de 100 unidades, impulsado por una combinación de ventas de bonos soberanos, mayor incertidumbre local y un contexto internacional menos favorable para los activos de riesgo.
El movimiento también amplió la suba acumulada durante agosto. Según datos relevados por el mercado, el riesgo país registra un deterioro cercano al 19% en lo que va del mes, mientras los activos argentinos volvieron a quedar bajo presión tanto en Buenos Aires como en Wall Street.
La jornada anterior había comenzado con un riesgo país en 494 puntos, ocho unidades por encima del registro previo. Durante las horas siguientes, la caída de los bonos soberanos profundizó el movimiento y terminó llevando al indicador hasta los 511 puntos.
Qué está detrás de la suba del riesgo país
Los analistas identifican una combinación de factores domésticos e internacionales. Entre las variables locales aparece el menor ritmo de acumulación de reservas del Banco Central, junto con señales de desaceleración en algunos sectores de la actividad económica y una creciente atención del mercado sobre el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
En julio, el Banco Central había registrado compras diarias de divisas considerablemente superiores a las observadas durante agosto. Ámbito señaló que el promedio diario de compras durante este mes se ubicó cerca de los US$28 millones, frente a unos US$103 millones diarios del mes anterior, una desaceleración que los inversores siguen de cerca por su impacto sobre la capacidad de fortalecer las reservas.
Al componente económico se suma el factor político. Distintos operadores comenzaron a incorporar en sus valuaciones la incertidumbre asociada con 2027, cuando Javier Milei buscará la reelección. Algunos informes anticipan que, a medida que avance el calendario electoral, podría aumentar la volatilidad y la dolarización de carteras.
El escenario externo también juega en contra. Los rendimientos de los bonos de largo plazo de Estados Unidos volvieron a subir, lo que eleva la tasa considerada libre de riesgo y reduce el atractivo relativo de los títulos de países emergentes. A esto se agregan las tensiones geopolíticas y una mayor volatilidad en los mercados internacionales.
La City no descarta que pueda seguir subiendo
Aunque la superación de los 500 puntos volvió a encender señales de cautela, entre los analistas existen distintas interpretaciones sobre el alcance del movimiento.
El analista financiero Martín Genero consideró que parte de la baja reciente de los bonos puede explicarse por una toma de ganancias luego de la fuerte recuperación que habían registrado los títulos argentinos. Bajo ese escenario, no descartó que el riesgo país pueda incluso acercarse a los 600 puntos sin que eso necesariamente implique un cambio definitivo en los fundamentos económicos.
Otros especialistas coinciden en que el mercado no está poniendo en duda, por ahora, la capacidad inmediata de pago de la Argentina. Sin embargo, sí exige una prima mayor ante la combinación de reservas todavía acotadas, importantes vencimientos en moneda extranjera y la proximidad del calendario electoral.
El nivel actual también aleja al Gobierno de una de sus metas financieras. Meses atrás, funcionarios del equipo económico habían mencionado que un riesgo país en torno a los 300 puntos podría abrir la puerta a recuperar el acceso al mercado internacional de deuda para refinanciar vencimientos a tasas más convenientes. Con el indicador nuevamente por encima de 500, esa posibilidad vuelve a quedar más distante.
La evolución cobra especial relevancia porque el riesgo país mide la sobretasa que los inversores exigen para financiar a la Argentina frente a los bonos del Tesoro estadounidense. Cuanto más alto es el indicador, mayor es el costo potencial de endeudamiento externo para el país y las empresas argentinas.
De esta manera, después de haber rozado los 500 puntos en la apertura del martes, el indicador terminó quebrando esa barrera y alcanzó las 511 unidades, consolidando una escalada que el mercado seguirá de cerca en las próximas ruedas para determinar si se trata de una corrección transitoria o de una tendencia más prolongada.