Representante de la salud privada de San Juan llevan alrededor de dos años poniendo sobre la mesa la crisis que atraviesa el sector. Migración de pacientes, altos costos y bajos incrementos de cobertura de parte de las obras sociales son algunos de los problemas que siguen generando dolores de cabeza. Si bien no se analiza reducción de servicios o achique de costos, nada descarta que no sean decisiones a tomar en el corto plazo.
El doctor Mario Mas, presidente de ACLISA (Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados) detalló en diálogo con DIARIO DE CUYO que el panorama sigue siendo complejo en el sector. “Estamos en un equilibrio inestable, igual que como veníamos durante la segunda mitad del año pasado. No hemos ni avanzado ni hemos retrocedido. Estamos estancos, no es una situación feliz para las clínicas, pero se pueden mantener los costos a raya”, destacó el profesional.
Dentro de los inconvenientes que registran en las instituciones prestadoras de salud privada se encuentran las limitaciones de las financiadoras, es decir de las obras sociales, que no tienen cómo aumentar las coberturas, lo que impacta de lleno en las finanzas de los sanatorios y clínicas. Ante este punto, Mas destacó que hay un intenso trabajo de reuniones y negociaciones con las obras sociales, con el objetivo de lograr que los convenios se establezcan en periodos más cortos de tiempo, y no cada tres meses como se hace actualmente.
Un punto no menor en este aspecto es que muchas obras sociales están atrasadas en sus coberturas, pagando valores por debajo de las tarifas éticas mínimas sugeridas por colegios de profesionales. Ante esto, desde las clínicas y sanatorios no queda otra que tener que cobrar un diferencial para llegar al total de la consulta, lo que se traduce en menos pacientes en las salas de espera.
“Según lo que se escucha en Salud, se registra un aumento el 60% la demanda de atención en los hospitales y centros de salud públicos. De ese total, el 40% representa pacientes con obra social que solían acudir a la parte privada. Es un número importante porque son pacientes que no atendemos”, detalló Mas con preocupación.
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Sucede que la migración de pacientes es un fenómeno que parece no detenerse, sino que, por el contrario, se intensifica, vaciando las clínicas y sanatorios privados, y llenando los hospitales públicos.
El profesional médico aseguró que, si bien el escenario no es el más optimista, al menos por el momento no se analiza una reducción de servicios o similar que permita achicar los costos, como sí sucedió en el pasado en varias instituciones de salud privada. Sin embargo, el ojo crítico está puesto en lo que se pueda resolver en paritarias con Sanidad a nivel nacional y el impacto financiero que esta decisión tendrá en las clínicas y sanatorios.
El inestable equilibrio en el que se encuentra la salud privada no asegura un escenario positivo, pero tampoco se aventuran a señalar que en el corto plazo puede empeorar el panorama. Todo dependerá de factores externos y cómo la salud privada pueda adaptarse a ellos sin verse perjudicada.