La actividad fabril en el país sigue mostrando signos de enfriamiento. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en el 58,4% durante mayo, lo que representa una leve caída del 0,5% en comparación con el 58,9% registrado en el mismo mes del año pasado.
El dato refleja que casi la mitad de la infraestructura industrial del país permanece ociosa. Aunque el sector energético logró maquillar la cifra general, el desplome en rubros sensibles como la metalmecánica y la producción automotriz enciende las alarmas por su impacto en el empleo y las economías regionales.
Los sectores más golpeados por la recesión
El informe del organismo oficial detalla un panorama muy dispar entre las distintas ramas industriales. La metalmecánica (excluyendo automotores) fue el sector que mayor incidencia negativa tuvo en el indicador general, operando a un magro 38,7% de su capacidad, lejos del 46% que registraba un año atrás.
Esta fuerte caída está directamente ligada a dos factores:
Maquinaria agropecuaria: la fabricación sufrió una fuerte disminución interanual del 29,6%.
Electrodomésticos: el derrumbe en la producción de aparatos para el hogar alcanzó el 34,1% debido al freno del consumo.
Por su parte, la industria automotriz también experimentó un marcado retroceso al trabajar al 45,5% de su potencial (contra el 56,8% de mayo del año pasado), golpeada por la menor cantidad de unidades fabricadas en las terminales del país. En tanto, el rubro textil operó al 42,2%, afectado por la caída en las ventas de los fabricantes nacionales.
Alimentos y bebidas, a la baja
Un sector siempre sensible para el bolsillo y la mesa de los argentinos, como el de alimentos y bebidas, operó al 60% de su capacidad, registrando una baja interanual (había sido del 61,7% en mayo del año anterior).
De acuerdo al INDEC, esta merma se explica por la menor producción de carne vacuna (que cayó un 7,7% interanual) y un fuerte freno en la elaboración de bebidas sin alcohol y espirituosas, cuyas ventas se desplomaron un 14,6% según datos de las cámaras del sector.
El petróleo, el único motor que amortiguó la caída
En la vereda de enfrente, el sector que evitó un derrumbe mucho mayor en el promedio general de la industria fue la refinación del petróleo, que alcanzó un destacado 88,7% de utilización de su capacidad instalada (frente al 73,3% del año pasado).
Este impulso estuvo empujado por un mayor procesamiento de crudo, lo que generó subas interanuales del 23,8% en la elaboración de gasoil y del 18,3% en naftas.
El semáforo industrial de la capacidad instalada:
- Por encima del nivel general (58,4%):
- Refinación del petróleo: 88,7%
- Industrias metálicas básicas: 75,4%
- Papel y cartón: 68,1%
- Sustancias y productos químicos: 65,6%
- Alimentos y bebidas: 60,0%
- Por debajo del nivel general (58,4%):
- Minerales no metálicos (construcción): 55,5%
- Edición e impresión: 54,0%
- Industria automotriz: 45,5%
- Productos del tabaco: 43,2%
- Textiles: 42,2%
- Caucho y plástico: 39,6%
- Metalmecánica: 38,7%