Meteorólogos a nivel internacional están hablando de que es posible que en un futuro cercano llegue un Súper El Niño. Esto significa fenómenos climáticos extremos, pero también la posibilidad de que haya abundantes nevadas en la Cordillera de Los Andes, mejorando las perspectivas de agua para San Juan.
Si bien esto implica cierto alivio para la provincia, que lleva más de 10 años atravesando años extremadamente secos o secos, especialistas alertan que también hay riesgos. Los dos principales tienen que ver con que se relajen las medidas de cuidado y que el sistema no esté preparado para recibir el extra de agua.
Esto a la vez que no es 100% seguro que se produzca el Súper El Niño y que este finalmente implique más agua. Lo que sí dieron por sentado los especialistas Silvio Pastore y Maximiliano Batisttella es que aun si sucede, será una excepción y que se debe anticipar que luego de esto los ríos volverán a tener niveles bajos.
Qué es Súper El Niño y qué podría implicar
Meteorólogos de agencias de todo el mundo están alertando sobre la posible ocurrencia de un Súper El Niño. Por el momento hablan de probabilidades altas y en aumento de que suceda, aunque no hay confirmaciones por el momento.
Lo cierto es que los análisis muestran un aumento de la temperatura en el Océano Pacífico, que es lo que inicia el fenómeno. Para que sea calificado como súper o muy intenso, esta región debe estar varios meses con 2 grados por encima del promedio.
Los efectos del fenómeno se ven en todo el mundo, mientras que en América y específicamente en la zona de influencia de San Juan se traduce por lo general en fuertes nevadas. La última vez que se vio uno de intensidad alta fue entre 2015 y 2016, cuando en el año más abundante el Río San Juan superó los 2.300 hm3 de derrame. Este valor duplica al mejor año de la última década, el 2024/2025, donde el aporte fue de 1.240 hm3.
Qué tan probable es que suceda
En cuanto a la probabilidad que suceda, Silvio Pastore, coordinador del Gabinete de Estudios de Geocriología, Glaciología, Nivología y Cambio Climático de la Facultad de Exactas de la UNSJ, dijo que el equipo está siguiendo mensualmente los datos. “Es probable que a mediados del año o en el segundo semestre entremos en una temperatura del océano con probabilidad de que tenga características de fuerte”.
Pero, a su vez, dejó en claro que el hecho de que se desencadene un Súper El Niño, no implica que inmediatamente se vea el impacto en San Juan. Por un lado dijo que las nevadas no están aseguradas, ya que “históricamente está asociado a que este fenómeno si se instala, entonces la región de San Juan, Mendoza y parte de la Rioja reciben precipitaciones níveas anormales o superiores”.
Sumó a esto que en general el impacto en la región de Cuyo tiene un desfasaje de por lo menos un invierno. “Todavía es temprano para saberlo y para tomar decisiones al respecto pero es posible que en invierno de 2027 podríamos tener precipitaciones superiores a las próximas décadas”, adelantó.
Según informes meteorológicos que elaboran empresas mineras, a los que DIARIO DE CUYO accedió, para finales de abril aumentan las posibilidades de que empiecen a presentarse condiciones de El Niño, pero no indican con condiciones fuertes. Incluso, el primer evento de precipitaciones significativo que prevén es para finales de mayo.
Los riesgos que presenta un buen año
Para Maximiliano Battistella, investigador del INTA e integrante del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión Integral del Agua en el Árido (CIGIAA), dijo que puede ser una “mala noticia si se habla de que va a venir un buen año de agua”. Para el especialista, puede implicar que se “postergue aún más los cambios que son urgentes”.
Al igual que Pastor, Battistella dijo que hay consecuencias hoy irreversibles, lo que ya mostraron en el sexto informe del CIGIAA, sobre todo en el acuífero subterráneo. Frente a la perspectiva de un buen año hídrico, hay una componente clave que es que desaparecen los esfuerzos urgentes por mejorar las condiciones del sistema.
“Hoy el problema que tenemos es cómo manejamos el sistema de riego superficial, tenemos problemas cuando hay sequía pero también cuando hay excedente de agua”, explicó. Además señaló que “a pesar de que llevamos 10 años de sequía seguimos mirando lo que pasa en la cordillera para no hacernos caso de lo que pasa en los valles”.
El investigador recordó que el actual sistema de riego tiene pérdidas graves. Menos del 25% del agua que se destina a los cultivos llega a las plantas, debido tanto a los problemas estructurales de la red, como el sistema de riego gravitacional y la forma en la que se distribuye.
En este último punto, explicó, un año con abundancia de agua puede ser un problema extra para el sistema. Es que por ley, se distribuye el caudal según la oferta, en el mismo momento y mismo caudal a toda la superficie empadronada.
cordillera
Por el momento la cordillera sanjuanina no muestra nieve acumulada, algo típico a esta altura del año. Imágen satelital de la NASA del 27/04/2026.
Esto, sin tener en cuenta los problemas de los canales, implica que se pierda más del 50% del agua, porque va a parar a tierras no productivas o a fincas cuando el cultivo no lo necesita. Un año muy rico en que el que toda el agua vaya a las tierras con derecho podría terminar con el excedente desperdiciando o aumentando el nivel de zonas freáticas que no recargan el acuífero, que es la reserva más afectada por la sequía.
Silvio Pastore sumó otro problema que podría desencadenarse en un año hídrico muy rico después de la actual sequía: que los diques no estén en condiciones de recibir mayor caudal. El especialista explicó que si llegan crecientes y estas obras hídricas no tienen niveles altos podrían verse afectadas las estructuras.
Coincidió con Battistella en que las medidas se relajan en años de abundancia, cuando es necesario “mantener las medidas de protección, preparar los embalses para tener la mayor cantidad de almacenaje y material de arrastre, tener cauces limpios y las protecciones necesarias”. Los diques, dijo, tienen que tener nivel suficiente para no sufrir daños.
Agregó que es urgente que se mejore el sistema de distribución para que sea más eficiente. “Es importante destacar que si sucede a lo mejor tendríamos dos años buenos, pero después llegarán periodos más largos de sequía”.
Frente a esto, la provincia no solo tiene que gestionar con la posibilidad de que se sostenga la sequía actual, sino también preparar el sistema para un posible evento más abundante. En ambos escenarios, explicaron, es urgente que se mejore el riego, que durante lo que va del año hídrico recibió el 100% del derrame del Río San Juan.