Escuchar un chillido agudo y metálico cada vez que pisás el pedal de freno genera inquietud en cualquier conductor. Los frenos son el elemento de seguridad activa más crítico del vehículo y cualquier anomalía sonora debe ser evaluada. Sin embargo, no todos los ruidos indican que el sistema esté arruinado; existen diferentes causas detrás del chirrido de frenos y formas sencillas de diagnosticar si es momento de pasar por el taller.
Razones principales del ruido molesto al frenar
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Indicador de desgaste metálico: la mayoría de las pastillas de freno incluyen una pequeña chapita metálica diseñada para rozar contra el disco cuando el material de fricción llega a su fin, generando un chillido continuo de aviso.
Cristalización de las pastillas: las frenadas bruscas e intensas recalientan el material de las pastillas, endureciendo su superficie. Al rozar con el disco, generan chillidos aunque aún tengan espesor útil.
Humedad o suciedad acumulada: el polvo del camino o la condensación matutina pueden provocar un chirrido temporal que desaparece tras dos o tres frenadas suaves.
Cómo inspeccionar el estado de las pastillas
Mirando a través de los rayos de las ruedas (o desmontando la rueda si es necesario), podés observar el espesor del material de fricción adjunto a la placa metálica. Si el grosor del bloque de la pastilla es inferior a 3 o 4 milímetros, deben reemplazarse de inmediato.
Continuar circulando con pastillas gastadas rayará los discos de freno de forma irreversible, multiplicando el costo de la reparación.