Despertar con la vaga sensación de haber tenido un sueño increíble, intenso o disparatado pero ser absolutamente incapaz de recordar los detalles apenas dos minutos después es una experiencia cotidiana. Aunque soñamos todas las noches durante las fases de sueño profundo (REM), la inmensa mayoría de esas producciones mentales se esfuman sin dejar rastro. La química del cerebro al momento de abrir los ojos explica este borrado automático de la memoria nocturna.



