El mendocino Luis Quesada es uno de los iconos más representativos del arte cuyano contemporáneo. Docente, escultor, grabador, muralista e intelectual comprometido con la realidad social, Quesada ha cumplido con múltiples facetas y construyó un vasto universo de imágenes y significados que sigue expandiéndose a sus 88 años de edad. Hoy estará presente en el Centro Cultural Conte Grand para la inauguración (a las 20.30) de la muestra "Geometría Ardiente". Será una exposición en retrospectiva de toda su obra que por primera vez se verá en la provincia. Previo a su llegada, habló con DIARIO DE CUYO.
– ¿Qué lazos lo unen con San Juan?
– Una amistad de toda la vida. Con mis amigos Leonor Carrieri, José Vilanova, Justo Barboza y muchas personas que fueron mis alumnos, conservo un amor eterno para San Juan. Tengo recuerdos hermosos de mis años allá. Lo que más rescato es la hospitalidad. Es un lugar excelente para vivir, convivir y compartir con amigos.
– ¿Por qué tiene valor artístico la geometría para usted?
– Todo lo que nos rodea en nuestro mundo es geometría. Los egipcios ya lo sabían en la antigüedad. Las formas se mantienen impolutas por milenios. ¿Tendrá fin la geometría alguna vez? Creo que no. ¿Cuál es la forma de ordenar y de hacer accesible el espacio? La única manera es a través de la geometría. El universo no tendría sentido, sino fuera por triángulos, hexágonos y pentágonos. La respuesta es infinita.
– ¿Qué ideales soñaba en su juventud?
– Quería convertir el mundo en un lugar habitable para todo ser humano. A los 20 años pensaba que era eso posible e hice el esfuerzo por ese pensamiento se vuelva realidad. El Taller de Arte Popular Realista fue la primera expresión que pude manifestar para que la igualdad sea una actitud que abarque la conducta de todos los hombres. Me parece que no lo logré. La humanidad seguirá siendo una especie controvertida.
– ¿Qué intentó con volcar el arte hacia lo popular?
– El arte tiene que estar al servicio del pueblo. Verdaderamente mi intención fue darle esa función, que le sirva a la gente para su desarrollo cultural. De que tenga un mayor refinamiento y gusto estético por las cosas cotidianas. Y que pudiera extenderse de muchas maneras.

