Hay mucho enojo entre los periodistas de la revista Pronto al ver a Eduardo Lerner, al dueño del medio en la puerta de su lujoso departamento de Palermo, el Leparc en el que un departamento de 4 ambientes está valuado en 5 millones de dólares, repartiendo comida como delivery.

“En sus ratos libres juega a ser pobre”, dice uno de los empleados de la revista que el mismo Lerner puso al borde de la desaparición echándole la culpa a la crisis económica y dejando sin empleo a muchos.

El empresario, al que la Justicia obligó re contratar a los empleados aunque denuncian que no le hace caso y se maneja bajo sus propias reglas, tampoco respeta la cuarentena obligatoria por la pandemia de coronavirus.

Los empleados aseguran que al hombre le gusta hacer deporte y para no quedarse quieto se sacó el permiso para repartidor de comida, se asoció a una empresa y anda por la calle sin problemas.

"Es un psicópata", afirma el empleado de la revista al ver las fotos de Lerner "disfrazado" de repartidor.

Al parecer lejos está de una crisis económica el español que vive en nuestro país hace muchos años. Su empresa volvió a licitar por la imprenta Ipesa y la ganó.