Cacho Martín, el cantante sanjuanino que demuestra que la pasión no se jubila

Con tiempo libre luego de su retiro, eligió conectar con un viejo anhelo que, por razones laborales, no pudo concretar en su juventud.

A sus 81 años, Cacho Martín es un ejemplo viviente de que los sueños no tienen fecha de vencimiento. Integrante del taller de canto de Chichón Hernández, este cantante sanjuanino se convirtió en pura inspiración al demostrar que la pasión y la música son los mejores aliados para transitar la vida.

El pasado sábado 9, junto a sus compañeros Emilia Kesler, Betina Tello y Miguel Dipane, brindó en La Kelita una noche inolvidable a puro tango. Y la concurrencia y reconocimiento del público la hicieron una velada especial, no fueron los primeros aplausos para el cantor. Este presente es el resultado de un camino que comenzó hace tres años, cuando decidió que era momento de darle espacio a esa voz que durante décadas quedó guardada detrás del mostrador de su supermercado en la zona de Desamparados.

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Cacho se reecontró con la música, una pasión, cuando la jubilación le permitió disponer de más tiempo libre

Cacho se reecontró con la música, una pasión, cuando la jubilación le permitió disponer de más tiempo libre

Una "segunda familia" musical

Su llegada al taller de Chichón Hernández fue fortuita, gracias a una amiga que lo invitó. "Bueno, lo del taller fue circunstancial, digamos, porque justo me crucé con una amiga, con la que habíamos hecho alguna cosita en el Coro Santa Gema, y me invitó. Fui y realmente encontré un ambiente óptimo para lo que nos gusta hacer, que no es con tintes profesionales, pero realmente el ambiente es de una gran camaradería. Todos vamos sacando lo mejor que podemos, los más jóvenes, los más adultos… yo soy el mayor de todo el grupo y siento la cercanía de los más jóvenes, con mucho afecto, con mucho respeto. He encontrado como la segunda familia, muy lindo, muy lindo", contó Cacho a DIARIO DE CUYO.

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"Como una segunda familia" definió Cacho al taller de canto que lidera Chichón Hernández, y que él integra

Cacho transita su tercer año en el taller con la humildad de un aprendiz. Su historia con el canto es de larga data, pero siempre desde la informalidad.

Por eso, cuando tuve la oportunidad, dije, bueno, voy a ver si ahora ocupo mi tiempo con lo que tanto me ha gustado siempre, que lo he hecho siempre, qué sé yo, desde niño, adolescente, en la escuela, después en la casa de amigos, en juntadas, gritando más que cantando", rió Cacho, quien no dudó en tomar revancha. Luego de jubilarse y dejar el negocio a los 71 años, incursionó en Los Puneños y el Coro Santa Gema, pero tras el largo silencio de la pandemia y sus coletazos, llegó a este espacio, donde encontró ese ambiente que lo abrazó y el poder conectar con las letras, algo que disfrutó toda su vida.

Un corte, una quebrada…

Aunque ha realizado otros géneros musicales, como un tributos a Alberto Cortés, el tango ocupa un lugar en su corazón. Cacho recordó con nostalgia las emisiones de “Grandes Valores del Tango“, conducidas por Silvio Soldán, que nunca se perdía; pero su vínculo es, sobre todo, vivencial: "No soy un tanguero, pero por ejemplo, con mi esposa –con la que estamos por cumplir 55 años de casados- lo hemos bailado siempre, desde que éramos novios. Así que lo he sentido siempre al tango", dijo.

Ese sentimiento se tradujo en una presentación impecable el último fin de semana: la respuesta del público fue contundente: sala llena y gente que se quedó sin reservas para ver a este "cuarteto" que, abanderado por Cachito -como le dicen- derrochó talento y entrega.

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Cachito y sus colegas tangueros, en el show del pasado sábado en La Kelita: Emilia Kesler, Betina Tello y Miguel Dipane

Cachito y sus colegas tangueros, en el show del pasado sábado en La Kelita: Emilia Kesler, Betina Tello y Miguel Dipane

Cantante e inspirador

“La música siempre es sanadora de muchas cosas... renueva el espíritu, renueva las cositas interiores", reflexionó Martín, a quien también le encanta andar en su bici, sobre la cual recorrió recientemente los lagos del sur argentino. “Así va transitando mi vida de adulto jubilado, con mucha alegría y agradeciendo de estar bien, de sentirme bien”, acotó el cantor, que recuerda claramente una anécdota que lo marcó en este rumbo.

Fue en su debut como solista en el taller cuando, en medio de un tema de Cortés, la pista se cortó. Lejos de amilanarse, Cacho terminó la canción “a cappella”, ganándose la ovación de un público que creyó que todo era parte del show. "Fue un bombazo que realmente me ayudó después a esto que decía de la autoestima, es decir, ser capaz de hacer algo", confesó movilizado.

Hoy, acompañado y alentado por su esposa, sus hijos y nietos, Cacho Martín sigue eligiendo el hacer por sobre la quietud. Su mensaje es claro para quienes creen que después de la jubilación solo queda guardarse en casa: "Ojalá sea inspirador, que ese sea el objetivo ¿no?, que la gente despierte a sus cosas interiores, porque son sanadoras… el arte o cualquier cosa que le guste, lo que sea, menos no hacer nada".

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