Este sábado 9 de mayo, el Instituto de Danzas Iberia celebra su 70 aniversario, consolidado como una escuela señera en la provincia. Bajo la dirección de Marina Gil de Sastre, esta institución ha sido una incansable formadora de maestros y bailarines, marcando un hito en la cultura y la enseñanza regional.
Para Marina, alcanzar siete décadas de labor ininterrumpida es un logro que supera cualquier expectativa inicial. A sus 84 años, repasó con emoción, junto a DIARIO DE CUYO, un camino que comenzó casi por azar familiar y que terminó definiendo su existencia. "Algo imposible que uno pudiera llegar a tanto... pero feliz, feliz de poder ser parte de esto tan hermoso como es la danza", confesó quien ha dedicado su vida a la docencia.
Estar al frente del estudio significa para ella mantener vivo un legado que ya es parte del ADN sanjuanino. "Jamás pensamos que pudiéramos llegar a tantos años de trayectoria ininterrumpida en la provincia de San Juan, porque son 70 años que nunca se dejó de dar clases, salvo por la pandemia", reflexionó. Hoy, aunque delegue las clases en las nuevas generaciones, ella sigue siendo el "alma mater" del instituto: "Algunas veces digo que dejaría el instituto y mi hijo me dice que entonces voy a tener unos tres meses de vida... porque la verdad que toda la vida, desde pequeña que estoy involucrada... ya son casi 80 años que estoy dedicada a la danza. Es algo que ya lo tengo incrustado en mi sangre".
Toda la vida, desde pequeña que estoy involucrada... ya son casi 80 años que estoy dedicada a la danza. Es algo que ya lo tengo incrustado en mi sangre Toda la vida, desde pequeña que estoy involucrada... ya son casi 80 años que estoy dedicada a la danza. Es algo que ya lo tengo incrustado en mi sangre
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Marina bailando "La Corrida"
Siete décadas de historia y prestigio
El Instituto Iberia es una institución pionera. Fue fundado el 9 de mayo de 1956 por Susana, la mayor de las hermanas, ante el pedido de amigos y familiares que admiraban el baile de las jóvenes, hijas y nietas de andaluces. "El 9 de mayo del año 56, mi hermana empezó a dar clases. Ese día fue la primera clase", recordó Marina, quien -además de ser Maestra Normal- asumió en los ’70 la dirección general del Instituto, que abraza hitos históricos: fue reconocido por el Honorable Consejo General de Educación y se convirtió en el primer instituto de danzas reconocido por la Dirección de Educación Privada. "Fue el primer instituto autorizado que dio título de profesora superior en danzas españolas", destacó la directora, quien se formó con Elina Molina Estrella y fue parte de la primera promoción, en 1963.
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Las hermanas Gil, Susana (izquierda) y Marina recibiendo, de manos de su madre, el título de Profesora de Danzas Españolas, en 1963
Luego se perfeccionó con profesores particulares, sobre todo en sus viajes a la tierra de sus ancestros, donde tomó clases con el reconocido grupo Pericet. También, contó como anécdota, participó de la Feria de Sevilla, donde terminaron buscándola porque “les resultaba curioso que una americana bailara la sevillana mejor que varios de ellos".
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Marina Gil, directora del Instituto de Danzas Iberia, al ritmo de "Alegrías"
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Marina en las Cuevas del Sacromonte, en Granada (España), con una de las bailaoras de las cuevas, bailando una "Zambra".
Evolución y crecimiento
A lo largo de estas siete décadas, el Instituto Iberia supo adaptarse a los tiempos. Además de las danzas españolas –su sello y nave insignia- sumó folclore argentino (en los ’80 alumbró al conjunto "La Huella"), el ballet clásico y la danza contemporánea.
En cuanto al español, Marina observa cómo la técnica fue evolucionando desde la fundación del estudio hasta hoy. "Antiguamente usábamos más las castañuelas... incluso tenía otra técnica, como un poco más aguerrida, que después, por las consecuencias físicas que se podían tener de columna o de rodillas, se fueron agilizando de otra manera", explicó. “Por ejemplo, antes, el zapateo se hacía con toda la fuerza, por eso nuestra generación tiene problemas de rodillas. Hoy en día los pisos tienen micrófono abajo, o son de madera especial, entonces aun siendo más suave, se saca mejor sonido que antiguamente", sumó.
Además resaltó el auge del flamenco: "Como el flamenco se baila prácticamente sin castañuelas, entonces es más fácil hacerlo... te ponen una rumba, te ponen y todo el mundo baila, sepa o no sepa danza española, te nace moverte con el ritmo”.
Para Marina, el conocimiento debía circular: "También tratamos de ir a otras provincias a perfeccionarnos... no nos hemos quedado solamente encerrados en San Juan, sino que hemos salido por muchas partes del país".
Formadora de maestros
El impacto de Iberia en San Juan es indiscutible. Marina no solo ha formado bailarines, sino que ha moldeado a los directores de otras academias. "Hay mucha gente que se ha recibido conmigo, muchos pusieron sus institutos y con ellos se han recibido otros... entonces prácticamente el 90% o más de los institutos de danza de la provincia han surgido de Danza Iberia", señaló con orgullo quien considera que son una gran famlilia: "Son nuestros 'hijos en la danza'", dice con cariño.
Esa expansión también llegó al interior de la provincia con filiales en Calingasta y Valle, además de su histórica labor en la Casa de España y el Centro Valenciano.
Instituto de danzas Iberia: el legado
Hoy, el Instituto Iberia es un engranaje familiar donde participan alrededor de 14 personas. Sus cuatro hijas se dedicaron a la danza y actualmente Silvina Sastre y Rocío Sastre son pilares fundamentales en la continuidad del estudio, en la ya histórica sede de calle Córdoba y Caseros.
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Marina, al alma del Instituto de danzas Iberia, junto a sus hijas Silvina y Rocío, y su nietita Lucía
Al mirar hacia el futuro, el deseo de Marina es simple pero profundo: "Me gustaría que sigamos con la trayectoria que tenemos, que sigamos con el ímpetu... hemos tratado de estar en la excelencia de la danza", dijo la bailarina, docente y directora, quien, mirando lo construido, dijo: "Sinceramente esto es mi vida, entonces pienso que a lo mejor hubiera hecho lo mismo".
Me gustaría que sigamos con la trayectoria que tenemos, que sigamos con el ímpetu... hemos tratado de estar en la excelencia de la danza Me gustaría que sigamos con la trayectoria que tenemos, que sigamos con el ímpetu... hemos tratado de estar en la excelencia de la danza