El cine tiene la capacidad de desempolvar los anaqueles de la infancia y devolver, con texturas nuevas, aquellas historias que atravesaron generaciones. Hoy 19 de marzo, el cine de San Juan recibe una propuesta que promete ser tanto un despliegue de vanguardia tecnológica como un refugio de nostalgia: la nueva versión de Pinocho, dirigida por el cineasta Igor Voloshin.
A diferencia de las adaptaciones más recientes de Hollywood, esta producción bucea en las raíces de la literatura de Europa del Este, tomando como base la obra de Alexéi Tolstói. Aquí, el niño de madera -Buratino, para los rusos- no solo busca la humanidad, sino que se embarca en una odisea visual marcada por el hallazgo de una llave mágica. Este elemento no es un simple accesorio, sino el motor de un guion que explora la paternidad de Carlo y el deseo de pertenencia desde una óptica más profunda y simbólica.
Alejado de los estándares más comerciales, Voloshin (nacido en 1974 en la península de Crimea) ha logrado amalgamar la estética teatral clásica —con sus cortinas rojas y luces de haz— con recursos de fantasía moderna, creando un universo donde la magia se valida a través del valor personal y los lazos afectivos.
De este modo, la película se posiciona como un puente directo a la actualidad, capaz de cautivar al público menudo por su aventura y al adulto por la resignificación de un canon que ha sobrevivido desde 1883. Una propuesta ideal para ir a ver en familia este fin de semana.
La historia
Carlo es un viejo artesano solitario que ha pasado su vida refugiado en un antiguo taller creando distintos objetos de madera, mientras sueña con formar una familia. Cuando una misteriosa llave con poderes extraordinarios llega a sus manos, decide usarla para cumplir su mayor deseo. De esta manera inesperada, el hechizo da vida a Buratino un niño de madera inquieto, curioso y lleno de energía que irrumpe en su vida para cambiarlo todo.
Aunque el amor entre padre e hijo surge de inmediato, Buratino comienza a sentirse fuera de lugar. Movido por la necesidad de demostrar que es más que un simple muñeco y puede ser un niño de verdad, emprende un viaje repleto de aventuras, encuentros y aprendizajes que lo llevarán a descubrir quién es en realidad.
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Papá Carlo y Pinocho, o Buratino, como le llaman los rusos al famoso niño de madera
Las claves del Pinocho 2026
Inspiración literaria: Se aleja levemente del relato de Collodi para abrazar La llave de oro de Alexéi Tolstói, una versión fundamental de la tradición rusa.
Regreso del maestro: La banda sonora es una pieza de colección; Alexéi Rybnikov, quien musicalizó la versión de 1975, regresa para actualizar sus melodías icónicas para el siglo XXI.
Identidad y autonomía: El foco narrativo se desplaza hacia la búsqueda de la propia valía, alejándose de la idea del castigo y centrándose en el descubrimiento personal.
Estética de vanguardia: La dirección de arte de Voloshin utiliza la tecnología para resaltar la textura de la madera y la expresividad de los personajes en escenarios de gran impacto visual.
Estrategia global: La cinta llega en un momento clave del calendario cinematográfico, apostando por la vigencia de los clásicos de dominio público.