Tras años de intensas disputas en los tribunales y cruces mediáticos constantes, Luciana Salazar y Martín Redrado lograron firmar la paz definitiva. Una reciente audiencia de conciliación, cara a cara, selló un entendimiento judicial que obliga al financista a hacerse cargo de los costos alimentarios de Matilda hasta que alcance la mayoría de edad.
Luciana Salazar - Martín Redrado. Acuerdo y confidencialidad
Repercusiones mediáticas
Los alcances y detalles del acuerdo -que no habría estado exento de rispideces- son desconocidos para el público, puesto que ambos también firmaron un hermético acuerdo de confidencialidad. Sin embargo, según publicó Rating Cero, Luis Ventura dijo en Primicias Ya que "la cifra de manutención hasta los 18 años, incluyendo gastos de colegio (va al Lincoln College que se paga en dólares), salud y demás, sería por un total de un millón de dólares".
"Redrado no accede de bueno, acceede acorralado por la Justicia, que tardó pero garantizó los caminos de los derechos de una niña", apuntó por su parte Marina Calabró, quien habló de situaciones delicadas que no han salido a la luz. "El día que Luciana Salazar cuente la mitad de las cosas que me contó, este hombre no puede salir a la calle", señaló.
Laura Ubfal también se hizo eco de la noticia en su portal: "aunque Redrado buscó todas las chicanas (...), el economista tendrá que cumplir con la Justicia".
Alivio y festejos en las redes
La resolución judicial repercutió inmediatamente en el plano virtual, donde Salazar compartió su absoluta alegría junto a su círculo íntimo. En charla con Intrusos, Luciana Salazar contó que sintió un profundo descanso tras la resolución judicial y declaró: "Vuelvo a ser feliz, vuelvo a vivir en paz".
Asimismo, en sus cuentas digitales enfatizó que se trató del cierre de una etapa oscura y agradeció públicamente a quienes las acompañaron de manera incondicional durante todo el proceso.
Luciana Salazar celebró el acuerdo en las redes
El fin de una larga batalla legal
El debate sobre la verdadera naturaleza del vínculo entre Martín Redrado y Matilda constituyó el eje más complejo de la prolongada batalla legal. Durante años, el economista sostuvo de manera pública y contundente que no es el padre de la niña. Aunque admitió haber acompañado a la modelo en la gestación por subrogación cuando formaban pareja, remarcó que carece de lazos filiales y atribuyó los reclamos a pretensiones puramente económicas.
En la vereda opuesta, la mediática argumentó que el financista contrajo compromisos formales respecto a la paternidad, amparándose en papeles firmados y en el respaldo activo que él le brindó durante todo el procedimiento médico realizado en territorio estadounidense, situación que desató la controversia en los tribunales.
Pese a que el ex funcionario ratifica sistemáticamente su negativa sobre la filiación biológica, el reciente entendimiento procesal zanjó las diferencias de manera contundente.