La muerte de El Indio Solari, este viernes 5 de junio, provocó un sismo digital inmediato donde el dolor borró viejas grietas melómanas. Las redes sociales, lejos de la clásica frialdad algorítmica, se transformaron también en un memorial que enlazó su partida con la de Gustavo Cerati.
La noticia, que escaló rápidamente a las portadas de diarios arrojó luz sobre el final del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El reporte médico oficial especificó que el deceso del mítico cantante se produjo a causa de un ACV hemorrágico no traumático.
A partir de ese dato, el inconsciente colectivo de los fanáticos conectó de inmediato este episodio con la tragedia que apagó la voz del líder de Soda Stereo.
Si bien en ambos casos la causa fue un ACV (Accidente Cerebro Vascular), desde la perspectiva médica, los reportes oficiales exponen dos caminos distintos:
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La ruptura frente a la obstrucción: Mientras Carlos "El Indio" Solari sufrió un evento hemorrágico —caracterizado por la rotura de un vaso sanguíneo que genera un sangrado directo en el tejido cerebral—, Cerati padeció en 2010 un ACV de tipo isquémico, donde una arteria tapada interrumpió el flujo de oxígeno
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La agonía contra la inmediatez: El cuadro isquémico sumergió a Cerati en un coma profundo que se dilató durante poco más de cuatro dolorosos años, hasta 2014. Por el contrario, el fallo cerebrovascular del Indio desencadenó un final abrupto y repentino en su residencia.
Más allá de las diferencias clínicas y de los históricos debates estéticos que alguna vez dividieron a los fanáticos del rock argentino, las plataformas digitales dictaron su propio veredicto lírico: en este triste hilván, las dos banderas más grandes del país flamean a media asta.