La confesión de Guido Süller: "Me vivía diciendo que yo tenía 'nariz de culo de pollo"

El mediático contó en Mano a Mano quién fue la pareja que tuvo, cuyas críticas minaron su autoestima y lo llevaron al quirófano.

El reconocido mediático Guido Süller rememoró el tormento físico y psicológico que padeció durante su juventud. En una reciente entrevista, contó que los crueles comentarios de su expareja, sumados a sus propias inseguridades, lo impulsaron a realizarse cirugías estéticas que terminaron deformando su rostro.

Süller abrió su corazón en el programa televisivo Mano a mano (Resumido), donde repasó el noviazgo de un año y medio que mantuvo con Ricardo Fort a finales de los 80. Según relató, el extremo narcisismo de "El Comandante" minó su autoestima y lo sumergió en una profunda vulnerabilidad, incluso cuando trabajaba como modelo publicitario.

La nariz: el blanco de Ricardo Fort

La nariz me la hizo hacer Ricardo Fort. Él me vivía diciendo que yo tenía 'nariz de culo de pollo' y yo, como un boludo, le hice caso cuando en realidad tenía una re linda nariz. Chicos, si buscan las fotos de esa época cuando estaba con él, se van a dar cuenta de cuál era mi cara verdadera”, manifestó quien se sometió a otra cirugía para arreglar la primera. Pero…

Quedé como un perro pekinés porque me la dejaron chiquitita. Yo me miraba al espejo y tenía la boca grande, todo grande, y una naricita minúscula. Sentía que no podía vivir con eso. Tuve que pasar por una tercera cirugía donde me sacaron cartílago de la oreja para reconstruirme la punta y poder darle proyección”, detalló sobre el doloroso proceso reconstructivo.

Ricardo Fort y Guido Süller mantuvieron una relación en los '80.

Ricardo Fort y Guido Süller mantuvieron una relación en los '80.

Hacia el final de su testimonio, el mediático analizó el trauma psicológico de haber perdido sus facciones originales: “Sí, quedó aceptable, pero mi nariz original era superior a ésta toda la vida”, relató. "Yo soñaba que la cirugía era solo una pesadilla, pero me levantaba a la mañana, iba al baño a lavarme los dientes, me miraba... y no era yo. Le suplicaba al espejo: 'Por favor, quiero mi nariz de vuelta”, agregó. "Lloré un año seguido sin parar", confesó.

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