Buenos Aires, 1 de julio.- Depende de lo escrupuloso que sea la persona, del hambre que tenga, de la capacidad de adherencia del alimento caído y de la higiene del suelo, puede o no comerse la comida que cae al piso.
Buenos Aires, 1 de julio.- Depende de lo escrupuloso que sea la persona, del hambre que tenga, de la capacidad de adherencia del alimento caído y de la higiene del suelo, puede o no comerse la comida que cae al piso.