Las inundaciones que afectan a Paraguay ya dejaron 1.251 evacuados, una cifra que podría seguir creciendo, y una víctima fatal. Ciudad del Este es una de las zonas más comprometidas: cientos de familias tuvieron que abandonar sus casas por el avance del agua y permanecen alojadas en refugios improvisados.
Desde el barrio San Rafael, el periodista de TN Alan Ferraro mostró las consecuencias del temporal. En algunos sectores el agua habría llegado a profundidades de hasta 15 metros, y la situación es crítica en las zonas bajas, donde ríos y arroyos desbordaron y dejaron viviendas completamente anegadas.
La emergencia se registra en la Triple Frontera, compartida por Paraguay, Argentina y Brasil, en medio de la preocupación por el fenómeno de El Niño, que puede favorecer lluvias superiores a las habituales. El pronóstico anticipa nuevas tormentas de intensidad moderada a fuerte desde el martes en Paraguay y el sur de Brasil. El mayor temor es que las precipitaciones caigan sobre una cuenca ya saturada, lo que podría provocar nuevos desbordes y complicar la asistencia. Las autoridades también siguen de cerca la situación del sistema hídrico de Itaipú, ante el aumento del caudal.
La tragedia ya tiene nombre. Ana María Silvero, de 58 años, murió el lunes 12 de octubre cuando su vivienda se derrumbó por el desmoronamiento del terreno, provocado por las intensas lluvias, en el barrio Pablo Rojas, a orillas del arroyo Acaraymí. Ocurrió cerca de las 10.20: la estructura de madera cedió y la mujer quedó atrapada entre los escombros. Según contó su hija, Dora Benítez, Ana María había salido unos minutos a compartir unos mates con una vecina. Los vecinos la rescataron y la llevaron a un hospital, pero llegó sin signos vitales. Tras el episodio, las autoridades reiteraron su preocupación por las familias que viven en zonas vulnerables.
Entre las historias que deja la emergencia, hay una que conmueve. Una mujer que alquilaba una casa tuvo que refugiarse con su familia en la iglesia de San Rafael. Su hijo es un niño trasplantado, fue operado en Brasil y necesita controles médicos periódicos. “Ya no puede estar más aquí”, explicó. La familia tiene una casa en Asunción, a unas cinco horas, pero no cuenta con dinero para trasladar sus pertenencias. Consiguió un transportista que aceptó hacer el viaje por 1.500.000 guaraníes, pero no puede pagarlo. Con la voz quebrada, pidió ayuda para saldar solo ese gasto y poder irse.
Mientras tanto, las familias evacuadas esperan que el agua retroceda, aunque el pronóstico de nuevas lluvias mantiene la incertidumbre sobre cuándo podrán volver a sus hogares.