Helicópteros y aviones de combate de la OTAN atacaron ayer dos puestos militares en el Noroeste de Pakistán, causando la muerte de hasta 28 soldados y provocando una crisis en las ya desgastadas relaciones entre el país y EEUU. Islamabad (capital pakistaní) tomó represalias y cerró una vital ruta de suministros para las tropas de la alianza occidental desplegadas en Afganistán.

