9 de octubre de 2026 - 08:39

Un aluvión convirtió las calles de Chile en ríos de barro y arrastró autos y colectivos

El fenómeno afectó principalmente a Las Condes, en la capital chilena, tras intensas lluvias y el desborde de una quebrada. Hubo al menos seis heridos, vehículos arrastrados por la corriente y sectores inundados. El presidente José Antonio Kast declaró la zona en estado de catástrofe.

Un violento aluvión golpeó Santiago de Chile y sus alrededores, donde las calles se transformaron en ríos de agua y barro que arrastraron autos, colectivos y árboles. La emergencia se registró durante la tarde del jueves, luego de intensas precipitaciones que provocaron el desborde de cauces en distintos sectores de la Región Metropolitana, con especial impacto en la comuna de Las Condes.

Las imágenes que circularon en las redes sociales mostraron la fuerza de la corriente, que avanzó por avenidas y calles residenciales y dejó vehículos a la deriva. En uno de los episodios más impactantes, un colectivo quedó volcado por la fuerza del agua, mientras sus pasajeros debieron buscar refugio para ponerse a salvo.

El balance inicial de la emergencia indicó que al menos seis personas resultaron heridas, entre ellas un menor de edad. Además, hubo viviendas y establecimientos inundados, daños materiales y complicaciones en la circulación. Los equipos de bomberos y rescate desplegaron un amplio operativo para asistir a los afectados.

Ante la magnitud de los daños, el presidente chileno, José Antonio Kast, declaró a Las Condes como zona de catástrofe, mientras las autoridades coordinaron tareas de emergencia y asistencia. También se dispuso la suspensión de clases en esa comuna para este viernes.

Qué provocó el aluvión en Santiago de Chile

El fenómeno se produjo después de varios días de lluvias intensas que dejaron los suelos saturados. Uno de los sectores más afectados fue San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, donde el desborde de la Quebrada Honda provocó una fuerte corriente de agua y sedimentos hacia las zonas urbanizadas.

Según los primeros informes de las autoridades, la obstrucción de dos conductos que debían canalizar el agua fuera del área urbana habría contribuido al desborde. El agua avanzó por calles como General Blanche y sectores cercanos a San Carlos de Apoquindo, donde varios vehículos quedaron atrapados o fueron arrastrados por el torrente.

Las precipitaciones también afectaron otros puntos de la Región Metropolitana. El desborde de cursos de agua generó anegamientos y obligó a reforzar las medidas preventivas ante el riesgo de nuevas crecidas y aludes.

A las lluvias se sumó otro factor: los incendios forestales registrados durante el verano habían destruido parte de la vegetación de la precordillera, lo que redujo la capacidad del terreno para retener sedimentos. La combinación de suelos saturados, barro suelto y un gran volumen de agua agravó la fuerza de la corriente.

Operativo de emergencia y calles anegadas

Los bomberos movilizaron más de 20 dotaciones para responder a los distintos llamados, mientras los equipos municipales trabajaron en la asistencia a vecinos y la evaluación de los daños.

Las autoridades pidieron evitar los sectores más comprometidos, entre ellos General Blanche, Quebrada Honda y las inmediaciones de San Carlos de Apoquindo, debido al riesgo que representaban las calles inundadas y el desplazamiento de vehículos y escombros.

También se registraron complicaciones en establecimientos sanitarios y educativos de la zona. Instalaciones de la Universidad de los Andes y de la clínica UC Christus sufrieron el ingreso de agua, lo que obligó a adoptar medidas de seguridad y restringir accesos.

Durante las horas posteriores al aluvión, comenzaron las tareas para retirar vehículos atrapados en el barro, despejar las calles y limpiar los sistemas de drenaje. Las autoridades mantuvieron el operativo mientras evaluaban la magnitud de los daños y las condiciones para recuperar la circulación.

La emergencia dejó en evidencia la vulnerabilidad de algunas zonas urbanas cercanas a la precordillera frente a episodios de precipitaciones intensas y repentinas, especialmente cuando confluyen la saturación del suelo, la acumulación de sedimentos y dificultades en los sistemas de evacuación del agua.

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