A un día de los comicios generales en el Reino Unido, los sondeos marcan que David Cameron, del Partido Conservador es el favorito, aunque todavía existe un gran número de indecisos que podría modificar el resultado de cara a la elección de mañana.
A un día de los comicios generales en el Reino Unido, los sondeos marcan que David Cameron, del Partido Conservador es el favorito, aunque todavía existe un gran número de indecisos que podría modificar el resultado de cara a la elección de mañana.
El partido Laborista, de primer ministro Gordon Brown; el Conservador, de David Cameron y el Liberal Demócrata, de Nick Clegg -las tres principales formaciones del país- apuraron ayer sus últimos esfuerzos en sus actos de campaña para tratar de convencer a los votantes que continúan indecisos, cercanos al 18%, según las encuestas. No obstante, todo parece indicar que ningún partido sacará una mayoría absoluta, algo que rara vez ocurre en este país, donde el sistema electoral de mayoría simple a una sola vuelta propicia el bipartidismo entre las dos principales formaciones: conservadores y laboristas.
El desbloqueo podría conllevar a la formación de un gobierno de coalición con el partido de Clegg, aunque el líder de los conservadores ya descartó cualquier alianza si gana los sufragios.
Por su parte, los laboristas, que llevan 13 años de poder, tratan de impedir que los conservadores lleguen al poder, a través del "voto útil" que busca que, en aquellas circunscripciones en las que la batalla electoral sea entre los conservadores y los liberales-demócratas, los votantes laboristas deberían apoyar a los últimos.
En tanto, el avance de Nick Clegg, durante esta campaña electoral, y la ventaja de los conservadores han aumentado la presión sobre el laborismo.
Según la mayoría de los sondeos, los conservadores no lograrían plasmar en bancas su eventual triunfo en las urnas, mientras que el laborismo gobernante obtendría la mayor cantidad de curules pese a que podría quedar hasta en tercer lugar.
Definido como un "moderno conservador", David Cameron impulsa la reforma del sector público con el fin de reactivar la economía, que se contrajo un 6% en el periodo 2009-2010 y promete poner un tope a la inmigración proveniente en su mayoría de la Unión Europea (UE), medida criticada por Brown quien argumenta que esa iniciativa traería más ilegales a suelo británico. Además, el líder torie sostiene que "es importante premiar el trabajo y evitar que la gente reciba subsidios que no merece", apoya los derechos de los homosexuales, considera que el calentamiento global es el enemigo número uno y respalda la cobertura universal de la salud.
El Partido Conservador buscar crear un Estado más pequeño, con escuelas administradas por empresas privadas, pero por otro lado impulsa aplicar un impuesto para combatir el calentamiento global.
En medio de los dos partidos tradicionales surgió Nick Clegg quien se opone a la Guerra de Irak, reclama la reforma del sistema electoral y propone que los tres candidatos se reúnan después de los comicios para analizar la situación económica, que según los analistas afronta su peor crisis desde los tiempos de la posguerra. Es más proclive a la integración europea, mucho más que los conservadores, pero rechaza la modernización de los misiles nucleares estratégicos Trident y se muestra más tolerante con la inmigración.
Mientras tanto y pese a tener todos los sondeos en contra, el primer ministro, Gordon Brown, no da su brazo a torcer y sigue haciendo campaña, presentándose como el único político con la suficiente experiencia como para sacar definitivamente al país de la crisis, una crisis que, según sus críticos, él mismo no supo prevenir en su etapa de ministro de Finanzas de Tony Blair.
De todos modos, se estima que ningún partido ganará la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, algo que no sucede desde 1974.