Evo Morales avanza arrollador hacia las elecciones de hoy en Bolivia, en las que todo apunta a que ganará un tercer mandato presidencial para consolidar su ‘socialismo originario‘, que ha sacado a muchos de la pobreza y logrado los mejores indicadores económicos en décadas. Aunque queda pendiente erradicar el trabajo infantil y la violencia machista.
Para resultar reelecto hoy por segunda vez sin necesidad de acudir a un ballotage el 7 de diciembre, Morales necesita ganar con la mitad más uno de los votos o el 40 por ciento de los sufragios siempre que el segundo saque 10 puntos porcentuales menos que el primero.
Según encuestas, el presidente Morales (candidato por el Movimiento al Socialismo) tendría una ventaja de entre 40 y 46 puntos sobre su rival mejor ubicado, Samuel Doria Medina, candidato del frente Unidad Demócrata para estos comicios, en los que también se eligen legisladores nacionales.
Morales, que lleva más de ocho años como presidente, ha mantenido la prudencia fiscal, ganándose elogios Wall Street por el crecimiento económico, a pesar de su encendido discurso revolucionario. Bolivia, que por décadas encabezó el listado de los países latinos más pobres, ha pasado a ser una de las economías más pujantes de la región, impulsada por la nacionalización de los hidrocarburos y por el auge de la extracción de gas. Los observadores esperan que Morales (54 años) siga empujando su agenda política y social, pero ven riesgos de nuevas nacionalizaciones que aumenten la presencia del Estado en sectores estratégicos.
El mandatario, que si triunfa gobernará hasta 2020, redujo la tasa de pobreza desde casi el 60 por ciento de la población al 45 por ciento. Más de un tercio de Bolivia se ha beneficiado de bonos sociales, empleos y ayudas producto de la nacionalización de hidrocarburos.
Otro tanto que se ha anotado el gobernante ha sido la histórica decisión de demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia para negociar la restitución de una salida al Pacífico.
Pero no todo es color de rosa para Morales, quien ha prometido que si gana será su último mandato. Durante los últimos tiempos ha tenido que lidiar con muchas protestas sectoriales y por mejoras en el sistema de salud pública. La inseguridad y el narcotráfico son dos cuestiones que Morales todavía tiene que resolver.
En Bolivia hay 850.000 niños que aún trabajan en un país de apenas diez millones de habitantes. Aunque el Gobierno trató de ‘regular‘ este trabajo, acabó cediendo a las demandas de representantes de los niños y fijó en 10 años la edad mínima para trabajar por cuenta propia. La corrupción generalizada y el hacinamiento carcelario por la tardanza de los procesos judiciales ha acabado en matanzas en los presidios. A pesar de que más de 70 mujeres han muerto por violencia machista en el 2014, las sentencias por femicidio dictadas en el último año y medio apenas lleguen a la decena.