Las esperanzas de encontrar supervivientes tras el hundimiento del buque surcoreano Sewol, con 270 desaparecidos, se desvanecieron ayer casi por completo ante el escaso progreso del rescate de la nave, cuyo casco quedó sumergido en su totalidad. Los buzos intentaron sin éxito por tercer día consecutivo penetrar en el transbordador, que descansa volcado sobre el fondo marino en aguas al suroeste del país a 30 metros de profundidad, lo que prácticamente descarta la posibilidad de hallar dentro a algún pasajero con vida.

