7 de julio de 2015 - 00:00

El día que estallaron los subtes de Londres

Hace una década, cuatro terroristas hicieron estallar bombas en tres estaciones de subte, provocando 56 muertes en la capital de Gran Bretaña.

El Reino Unido de Gran Bretaña recuerda este 7 de julio los diez años de los atentados de Londres, los primeros perpetrados por terroristas suicidas en el país y que pusieron a prueba a las fuerzas de seguridad y al Gobierno del laborista Tony Blair.

Este décimo aniversario coincide con la continua amenaza terrorista que afronta el Reino Unido y días después de que 30 ciudadanos británicos muriesen en un ataque efectuado por un terrorista vinculado a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en la playa de un hotel en Susa, en Túnez.

En la hora punta de la mañana, tres bombas estallaron en forma casi simultánea en otros tantos trenes del subte de Londres, justo cuando el entonces primer ministro, Tony Blair, se reunía con el entonces presidente de EEUU, George W. Bush, en Escocia, durante la cumbre del G8. Una hora después, otro artefacto estalló en un autobús de la línea 30 en la plaza de Tavistock. En los ataques murieron 56 personas, ente ellas cuatro terroristas.

Se hacía realidad el temor británico de que, tras los ataques contra EEUU de 2001 y los de Madrid (España) de 2004, el Reino Unido también fuese castigado por los terroristas de la red Al Qaeda. Los cuatro terroristas hicieron detonar las bombas que llevaban en sus mochilas en las estaciones de subte de King’s Cross, Liverpool Street y Edgware Road y en el autobús, lo que obligó a suspender momentáneamente toda la red del subte y a cerrar el acceso al centro de la capital británica. El ataque puso además a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de seguridad y los de emergencia.

En tanto, Blair debió interrumpir su participación en el G8 para trasladarse a Londres y presidir la reunión del comité de emergencia ‘Cobra‘. Con estos ataques, Scotland Yard iniciaba una de las mayores investigaciones de su historia, cuyo trabajo quedó empañado con la muerte dos semanas después del brasileño Jean Charles de Menezes, abatido en la estación de subte de Stockwell por policías que lo confundieron con un terrorista.

Tres de los cuatro terroristas suicidas eran musulmanes de origen pakistaní. El cuarto era un converso al islam de raíces jamaiquinas, y el único de los cuatro que promovía sus ideas radicales, repartiendo en la escuela panfletos a favor de Al Qaeda tras los atentados de 2001 en EEUU.

Fuente: Efe

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