Buenos Aires, 10 de julio.- "Te damos gracias papa Francisco". Ese fue el estribillo de la canción que se escuchó cuando el Sumo Pontífice se acercó al penal de Palmasola, el más peligroso de Bolivia. Ingresó por uno de los pasillos del "pueblo prisión", como se lo conoce popularmente al penal, y recibió el afecto de los que se encontraban al costado del camino.

