El francés Serge Haroche y el estadounidense David Wineland fueron galardonados ayer con el Premio Nobel de Física por crear una técnica para observar partículas cuánticas, campo prometedor para un cambio de paradigma en súper computadoras, afirmó el físico argentino Juan Pablo Paz.
Según la Real Academia de las Ciencias en Estocolmo, que otorga el Nobel, el desarrollo de una computadora cuántica “cambiará nuestra vida de forma tan radical como el ordenador clásico cambió la vida el siglo pasado”.
“Los trabajos de Haroche y Wineland son un aporte en la construcción de la computadora cuántica, en la que la información se almacena de un átomo a la vez, a diferencia de las ordinarias, que están codificadas en secuencias de ceros y unos, en pequeños pedacitos de materia que son granitos magnéticos”, informó Paz en diálogo telefónico con Télam.
Paz es profesor titular de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, investigador del Conicet y trabajó varios años en el estadounidense Laboratorio de Los Álamos vinculado al área de Wineland, quien vino a Argentina cuando este físico argentino recibió el Premio Bunge y Born.
En la computación actual, los “granitos magnéticos” -con polo norte y polo sur-, si se orientan hacia “arriba” son 0, y si no, son 1.
“Así que cuando la computadora ejecuta un programa, cambian para hacer las reglas que uno ordena ejecutar, lo que se traduce en interacciones físicas entre los estados de los granitos, que tienen miles de millones de átomos”, indicó Paz. En cambio, “las computadoras cuánticas están tratando de almacenar un bit de información átomo por átomo”, planteó.
Con técnicas sofisticadas, “Haroche arranca un electrón, atrapa en trampas de iones un ión cargado”, en tanto “Wineland logra que permanezca en algún lugar del espacio por días, cuando se mueve a velocidades muy altas”, muchísimo más que una molécula de aire.
“Era inimaginable y ahora se puede hacer: tomar un átomo, ubicarlo en un lugar del espacio y estudiar durante días cómo ese ión interactúa con la luz, que es utilizada para que los átomos -que serían el sustrato de la información, sustituyendo los ceros y unos- interactúen entre sí”, enfatizó el investigador.
“Wineland cazador de iones; Haroche cazador de fotones: es un cambio de paradigma propuesto por la Física que permite usar las raras formas en que se comportan los átomos, para procesar la información”, afirmó Paz.
La caza de fotones, quizá por ahora uno de los desafíos mayores de la materia, se realiza con trampas de fotones llamadas “cavidades”, que consisten en “dos espejos enfrentados súper pulidos y recubiertos en oro, en cuyas paredes los fotones pueden vivir largo tiempo, tanto como un segundo”, lo suficiente para una vuelta de fotón alrededor de la circunferencia terrestre.