El régimen de Nicolás Maduro, a través de militares y paramilitares, bloqueó la Asamblea Nacional venezolana y disparó contra vehículos que trasladaban a diputados opositores para impedir la sesión presidida por Juan Guaidó.

El presidente interino de Venezuela y jefe del Parlamento había postergado para hoy el debate -previsto en un principio para el martes- con el objetivo de no coincidir con la marcha chavista que se realizó ayer y así evitar posibles enfrentamientos.

Ayer, Diosdado Cabello dijo que a partir de hoy se van a instalar las comisiones de la Asamblea Constituyente y trabajarán en los pasillos del Palacio. Esta decisión del diputado oficialista aumentó la tensión al máximo.

La Asamblea Nacional, dominada por la oposición, tenía previsto discutir desde las 10:30 local (14:30 GMT) dos temas: las “posibles acciones para la salida a la crisis en materia educativa a propósito del Día del Maestro” y un "debate sobre la crisis salarial y las consecuencias en el poder adquisitivo del venezolano ante la emergencia humanitaria compleja”, según consignaron en la Orden del Día.

Pero la dictadura hizo el llamado, a través de Cabello, con la clara intención de bloquear el ingreso al Palacio Legislativo a Guaidó y a los diputados opositores, que tienen prevista su sesión para este miércoles.

Además de asegurar que en esa sesión serán homenajeados los docentes del país, el líder opositor envió una carta el lunes a la Fuerza Armada Bolivariana para que no impida el ingreso al hemiciclo a la oposición.

El despacho de la presidencia indicó, por medio de un comunicado, que la sesión parlamentaria se realizará con “una respetada y honorable representación de docentes del país”, con motivo del Día del Maestro y envió un claro mensaje al Ejército: “Dejo constancia pública de esta orden para que sea brindada la debida protección en la sede del Poder Legislativo, tanto a los educadores que vendrán de todo el país como a los periodistas, ciudadanos y cada uno de los honorables diputados de la Asamblea Nacional que presido”.

“Seguir obedeciendo las órdenes de represión de un régimen que está cada vez más solo atenta en contra de nuestra Constitución y soberanía, y por ende del futuro de la Fuerza Armada y sus miembros (...) Recuerden que hay crímenes que no prescriben ni aceptan la obediencia como excusa. El costo de defender a esta dictadura que va a caer es muy alto. El mundo entero está vigilante”, concluye el texto.