Casi como en un juego de tronos, EEUU e Irán dieron señales de distención ayer después de una noche de alta tensión en Medio Oriente. Tras el ataque con más de una docena de misiles ordenado por el gobierno de Teherán contra dos bases militares de EEUU en Irak en represalia por el asesinato de su máximo líder militar el viernes pasado, y que alertó al mundo por la amenaza de una nueva guerra en el Golfo Pérsico, la escalada del conflicto entró en una fase más cercana a la realidad.


El ataque con dron de EEUU que mató a Qassem Soleimani viernes pasado y la respuesta con misiles de Irán pareció haber saldado cuentas de ambos lados. Según la Casa Blanca no hubo víctimas que lamentar en el ataque iraní ya que Teherán informó previamente del lanzamiento de misiles sobre objetivos militares estadounidenses en Irak. Y ayer avisó que no volvería atacar objetivos de EEUU.


En este contexto puede entenderse que la tan esperada respuesta del presidente Donald Trump al ataque no incluyera un anuncio de una respuesta militar de EEUU a los misiles iraníes. Esta señal del Presidente de EEUU trajo alivio a los países de Medio Oriente, a la OTAN, a los mercados y principalmente fronteras adentro de los EEUU.


En una conferencia de prensa para evaluar el ataque iraní, Trump alejó del horizonte una respuesta militar para saldar el conflicto y se enfocó en endurecer las sanciones económicas contra el régimen iraní que ya tiene al país sofocado. Trump también prometió que Irán "nunca tendrá una bomba atómica', en referencia a las presiones internacionales contra el programa nuclear del país. También pidió a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) más presencia militar en Oriente Medio.


Trump, abandonó la retórica furiosa contra Irán de días recientes, y ambos países intentaron calmar una crisis por el asesinato estadounidense del comandante militar iraní Qassem Soleimani. 


En una declaración en la Casa Blanca, Trump dijo que Estados Unidos no necesariamente tiene que responder militarmente a los ataques de misiles iraníes a bases que albergan a tropas estadounidenses en Irak. 


"El hecho de que tengamos este gran ejército y equipo, no significa, sin embargo, que tengamos que usarlo. No queremos usarlo. La fuerza estadounidense, tanto militar como económica, es el mejor elemento de disuasión", afirmó. 


"Nuestras grandes fuerzas estadounidenses están preparadas para cualquier cosa. Irán parece estar refrenándose". 


Trump no hizo ninguna amenaza directa de acción militar contra Irán, pero dijo que Estados Unidos "impondrá inmediatamente más sanciones económicas en represalia" por lo que llamó "agresión iraní", aunque no dio detalles. 


El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, que se dirigió a los iraníes que coreaban "muerte a Estados Unidos" en una marcha, dijo que los ataques eran "una bofetada" a Washington, cuyas tropas deben abandonar la región. 


En tanto, su ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, dijo que Irán había tomado "medidas proporcionales" en defensa propia y que no buscaba escalar la confrontación. 


"No buscamos la escalada o la guerra, pero nos defenderemos de cualquier agresión", escribió en Twitter. 


La reacción inmediata de Trump al ataque fue decir en Twitter: "¡Todo está bien!". 


Fuentes de gobierno en Europa y EEUU dijeron que creían que Irán evitó deliberadamente bajas militares estadounidenses para no provocar una escalada. 


El lider de la Casa Blanca, quien se enfrenta a un juicio político y a elecciones este año, había amenazado el fin de semana con atacar 52 sitios iraníes si Teherán tomaba represalias por el asesinato de Soleimani. 

El aviso previo que evitó una masacre

El primer ministro de Irak, Adel Abdelmahdi, aseguró ayer que recibió un "mensaje oral oficial" desde Irán, para advertirle del comienzo de los ataques contra bases iraquíes con presencia estadounidense, en respuesta al asesinato Qasem Soleimani. "Recibimos un mensaje oral oficial de parte de Irán que decía que el ataque empezaría en breve (...) y que el golpe sería sólo en aquellos lugares donde se encuentran las tropas estadounidenses en Irak sin precisar esos lugares". Al mismo tiempo, el primer ministro recibió una llamada "de la parte americana que avisaba que estaban cayendo los misiles" sobre las bases de Ain al Asad en la provincia de Al Anbar (oeste) y Harir, a las afueras de Erbil, capital del Kurdistán iraquí (norte). Enseguida se informó a "los líderes militares iraquíes para que tomaran las precauciones necesarias".