La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este sábado luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzara una dura advertencia contra Irán, al amenazar con “el infierno” si no se abre el estrecho de Ormuz o se alcanza un acuerdo en un plazo de 48 horas.
El ultimátum se produce en un contexto de creciente deterioro en las negociaciones entre Washington y Teherán, que, según mediadores internacionales, se encuentran en un “punto muerto”.
En paralelo, el mandatario estadounidense aseguró que el derribo de un caza de su país no alterará el curso de las conversaciones. El ejército norteamericano continúa la búsqueda de uno de los militares que viajaba en la aeronave siniestrada, mientras que el otro tripulante ya fue rescatado. Por su parte, Irán ofreció una recompensa por el soldado desaparecido.
En otro episodio que eleva la preocupación internacional, el Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó que un proyectil impactó cerca de la central nuclear de Bushehr, en el suroeste iraní. El ataque dejó una persona muerta y provocó daños en un edificio de la planta, aunque no se detectaron fugas radiactivas.
A esto se suma la escalada en el frente israelí-libanés. Israel bombardeó posiciones del grupo chií Hezbolá en Beirut, en respuesta al lanzamiento de cohetes contra el norte de su territorio desde Líbano. Según reportes oficiales, las operaciones militares israelíes en la zona ya dejaron más de 1.300 muertos.
El escenario regional continúa siendo altamente inestable, con riesgo de una mayor escalada militar en los próximos días.