Atardecía aquel 20 de septiembre de 2018 cuando la chica (tenía 17 años) caminaba rumbo a la casa de una amiga luego de una discusión doméstica con su mamá. Iba hacia el Sur por avenida Rawson, sobre el puente de la avenida de Circunvalación, en Concepción, Capital, cuando en plena marcha un muchacho la sobrepasó y se volvió repentinamente. Le preguntó si había visto a una chica de campera negra, pero cuando ella dijo que no y la tuvo a mano, la agarró de los pelos. La jovencita cayó pero pudo escapar hacia la zona de los árboles, pero no fue la mejor decisión. Alcanzó a decirle por teléfono a su madre que le estaban robando, pero en instantes el delincuente la alcanzó, le dio una piña en el ojo izquierdo y la sometió a lo más grave: le quitó la campera, $200 y su celular Samsung J2 y la manoseó. Pero entonces ocurrió lo inesperado: se bajó los pantalones y a los tirones le propuso devolverle el celular a cambio de sexo oral, pero ella resistió. Luego le permitió hablar por teléfono a su mamá, se lo quitó de vuelta, le sacó el chip y volvió a insistir con violencia, bajándose otra vez los pantalones: chip a cambio de favor sexual. La chica volvió a resistirse (igual le dio el chip) y ambos dividieron caminos, hasta que unos 10 días después fue con su mamá al barrio Las Rosas, en Capital, y lo vio salir de una casa. Su mamá increpó al sujeto, pero una lluvia de insultos y piedras ahuyentaron a ambas del barrio.

