Un jardinero de 49 años admitió ayer que en el último censo del 18 de mayo pasado, fue a visitar a su hija de 17 años en la casa de su ex y cuando estuvo a solas con ella la manoseó. El caso no pasó a mayores porque la abuela de la chica vio todo por una ventana y la llamó enseguida. Días después, la menor le contó todo a una profesora, situación que mereció la denuncia de su madre el 28 de junio pasado. Acorralado por las pruebas, el sujeto reconoció el delito de abuso sexual simple agravado por el vínculo y por medio de su defensor César Jofré, acordó con la fiscal Ingrid Schott y el ayudante fiscal Rodrigo Videla, cumplir 3 años sin encierro. El acuerdo fue ratificado por completo por la jueza Celia Maldonado.

