El juez Maximiliano Blejman (Sala III, Cámara Penal) condenó a 11 años y 10 meses a un empleado municipal de 51 años, que confesó haber violado durante 12 años a su propia hija con retraso mental. Además de esos ultrajes sexuales que comenzaron a los 10 años y terminaron cuando tenía 22, la chica había denunciado que era sometida a otras agresiones por el sujeto, su mamá y algunos de sus hermanos, pues era obligada a mantener limpia la casa, cuidar de sus hermanitos y tenía prohibido ir a la escuela, salir y tener amigos.

