Sus hijos le habían dicho más de una vez que tuviera cuidado, que no saliera, que era preferible quedarse en casa, más ahora en época de cuarentena. Pero a sus 86 años, Eligio Cobos siempre daba muestras de ponerse a distancia de esos consejos para hacer lo que quería. Y eso incluía agarrar su bicicleta de mujer color rosado y partir a visitar parientes, amigos, conocidos. Andar, su vida era esa, no quedarse quieto. Su actitud sin embargo sufriría un duro golpe: el lunes a eso de las tres y media de la tarde, tomó su bicicleta por enésima vez, enfiló por la calle de su rancho en la complicada Villa Dolores, en Caucete, pero no avanzó más de 300 metros. Iba por Maipú al Oeste y a poco de llegar a Sargento Cabral, dos sujetos lo tomaron desde atrás y lo derribaron de su bicicleta. Confundido al principio tuvo la certeza de que era víctima de un robo cuando esos sujetos que cubrían sus rostros con remeras, le metieron las manos a los bolsillos para robarle su celular y unos $1.100. Quedó en el piso y fue ahí que volvió a sufrir una agresión más dañina: "Él me dijo que cuando intentó levantarse uno de los tipos se le acercó y le dio una trompada… le bajó dos dientes, uno de arriba y otro de abajo. Un vecino se acercó después para avisarnos lo que le había pasado", contó ayer Eduardo, uno de los siete hijos de la víctima que vive en el mismo predio que su padre.

