Entre la viña y el potrero: Nievas y Riveros cuentan cómo Belgrano de Media Agua se prepara para medirse ante los grandes

El DT y el capitán contaron cómo vive el plantel del Bodeguero la previa del Regional Amateur. Un equipo joven, formado por jugadores que trabajan, estudian y entrenan cuando pueden, se prepara para enfrentar a Sportivo Desamparados y Unión de Villa Krause.

En General Belgrano, en pleno corazón de Media Agua, saben que el desafío será enorme. Pero también saben que detrás de cada entrenamiento hay una historia de esfuerzo que hace todavía más especial la participación en el Regional Amateur.

El técnico Juan Nievas conduce un plantel de entre 23 y 24 jugadores, en el que conviven futbolistas de experiencia con una camada de jóvenes que fue ganando lugar durante la temporada. Hay chicos de 15 y 16 años, mientras que otros apenas superan los 20. La base se completa con jugadores de mayor recorrido como Osvaldo Balmaceda, Luciano Ferreira, Alejandro Riveros, Tobías Retta y Maximiliano Reinoso.

La idea futbolística será tradicional: 4-4-2, con un equipo que pretende aprovechar la mezcla entre experiencia y juventud. Pero para Nievas, antes que cualquier esquema hay una realidad que atraviesa al plantel: todos tienen que trabajar para poder jugar.

Hay futbolistas que salen de comercios y piden permiso para entrenar. Otros trabajan en las viñas que abundan en la zona, en la cosecha de aceitunas, se levantan a las 5 de la mañana y llegan por la tarde directamente a la cancha. Otros son albañiles y también hay quienes ayudan en los negocios familiares. “Hay chicos que llegan de cosechar aceitunas y se levantan a las 5 de la mañana. Llegan a las 4.30 de la tarde y se vienen a entrenar”, cuenta el entrenador.

Incluso recuerda el caso de un jugador que deja la tijera de trabajo y se pone los botines para llegar al entrenamiento. Ese es el Belgrano que se prepara para jugar contra Desamparados y Unión.

“No tenemos nada que perder”

Alejandro Riveros tiene 26 años y ocupa un lugar en el mediocampo. Es uno de los jugadores experimentados de un plantel que sabe que tendrá enfrente a clubes con otra estructura económica. Él también trabaja. Es empleado de comercio y además ayuda a su padre en un negocio familiar. Como tantos compañeros, tiene que acomodar sus horarios para poder entrenar.

“Todo viene a pulmón, todo es esfuerzo”, cuenta Alejandro. Y detrás de esa frase aparece una realidad que el plantel conoce perfectamente: mientras algunos de sus futuros rivales cuentan con jugadores profesionales y contratos, en Media Agua los futbolistas llegan después de cumplir con sus trabajos.

Pero lejos de verlo como una desventaja, Riveros lo transforma en motivación. “Nosotros no tenemos nada que perder”, afirma. Ellos tienen la responsabilidad y el favoritismo; Belgrano, en cambio, tendrá la posibilidad de salir a jugar sin cargar con esa presión.

El mediocampista recuerda que el club ya enfrentó a equipos importantes en la Copa de Campeones y estuvo a la altura. Ahora tendrá una oportunidad todavía mayor: hacerlo por los puntos y en un torneo de alcance nacional.

Una oportunidad para mostrarse

El Regional también aparece como una vidriera. Para muchos de estos jugadores, acostumbrados al fútbol departamental y a combinar la pelota con el trabajo, jugar contra equipos de la capital significa tener por primera vez la posibilidad de ser observados por clubes de otras categorías.

“Va a ser lindo. Hay que tratar de dar lo mejor porque seguramente hay clubes de todos lados mirando”, explica Riveros. Por eso el objetivo no pasa únicamente por avanzar de ronda. También está en demostrar que detrás del fútbol de Sarmiento hay jugadores capaces de competir.

Y Belgrano sumó algunos refuerzos para afrontar el desafío: Daniel Acuña y Ever Lucero, provenientes de Boca de Los Berros, además de Guajardo y Juan Sánchez, llegados desde Sarmiento.

El desafío de enfrentar a Unión y Desamparados, dos históricos de San Juan

Nievas sabe que Desamparados y Unión tienen otro ritmo y otra estructura. Por eso analiza a los rivales y busca que sus jugadores lleguen preparados. Pero también intenta que el entusiasmo no se convierta en ansiedad.

Porque el entrenador sabe que sus futbolistas tienen que seguir jugando la Liga Sarmientina y que el Regional es un desafío extraordinario, pero no debe hacerles perder de vista el campeonato local.

Mientras tanto, en Media Agua la ilusión crece. Las agrupaciones de hinchas comienzan a organizarse para ayudar al club. Los dirigentes buscan recursos. Los jugadores entrenan después del trabajo. Y el cuerpo técnico intenta preparar a un equipo que, más allá de cualquier diferencia económica, quiere demostrar que en una cancha siguen siendo once contra once.

Y Alejandro Riveros lo sabe mejor que nadie. “Es algo lindo e histórico para el club”, dice.

Para un plantel que llega al entrenamiento después de trabajar, que muchas veces tiene que acomodar horarios y que defiende una camiseta sin cobrar un sueldo, el Regional Amateur será mucho más que una competencia. Será la oportunidad de demostrar que también desde el potrero, desde la viña y desde el interior se puede soñar en grande.

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