Iván Malla y una vida de fútbol como bandera hasta su última final

Iván Malla, albardonero, sindicalista minero, amante del fútbol, jugará su última final de Copa de Campeones con Paso de Los Andes.

Llegó el momento. De aquel tímido debut con apenas 15 años, para el sindicalista de AOMA, Iván Malla es la hora de parar la pelota. Serán así 35 años de goles, partidos, viajes y amistades en cuánta cancha pudo conocer. Este sábado, con Paso de Los Andes, Malla jugará su última gran final de Copa de Campeones.

Esa pasión por la pelota nació en su Albardón natal. Allá, en el norte albardonero, con esos amigos que nunca olvida y que cada 9 de Julio son los primeros invitados a su cumpleaños, el menor de los Malla se enamoró para siempre. Llegó el momento del debut con apenas 15 años y comenzaría así un derrotero que lo tuvo por casi todos los clubes de la Liga Albardón-Angaco: ADA, La Laja, San Miguel, Deportivo Angaco, Paso de Los Andes, Sport Argentino. Con todos vivió momentos importantes y también se dio el gusto de ganar la Copa de Campeones.

SIEMPRE ALBARDÓN

Un paso casi siendo niño por Renato Cesarini le abrió las puertas de otro fútbol en el país. Y claro, la carrera incluyó el paso por los clubes de la Liga Sanjuanina: Peñarol, Alianza, Unión, Desamparados y Villa Obrera. Demasiado vestuario, un futbolista de raza que nunca se puso apartar de esta pasión.

Así como empezó, todo tiene que terminar y para Iván es un momento especial. El momento del final. El paso obligado para que a los 50 años su horizonte esté más vinculado a su carrera sindical. Un momento especial que vivirá con Paso de Los Andes este sábado porque no será una final más, será su última.

SENSACIONES ENCONTRADAS

"Es una mezcla de sensaciones. Ahora, repaso todo lo que viví jugando a la pelota. Aquellos inicios en Las Piedritas con mis amigos, el paso por Renato Cesarini, las Copas ganadas con los clubes albardoneros. Todo se mezcla y uno se siente raro. Pero soy un agradecido. Disfruté cada partido, cada viaje. Hice amigos, no me quedó nada pendiente", repasó Malla.

Su amor por la pelota nació en su misma casa en Las Piedritas. El menor de los hermanos varones del clan Malla (Luis, Omar y Raúl), siempre supo que su deporte era el fútbol. Se fue haciendo con los partidos eternos con sus amigos y llegó el momento de jugar en serio.

Renato Cesarini lo terminó de armar y arrancó una carrera de 35 años que lo vio con casi todas las camisetas de su querido Albardón, luego el paso por la Liga Sanjuanina y la recta final con la serie de Copa de Campeones donde fue principal sostén económico en la ADA, Instituto La Laja y San Miguel.

"Jugar por los clubes de mi querido Albardón fue una satisfacción enorme. Orgulloso de todo lo que vivimos y más en la parte final de esta etapa en la que con mis hermanos pudimos conseguirlo desde otra faceta. No es fácil sostener un club pero se nos dio y eso es otro logro que no esperaba", continuó.

En este final de su carrera, Malla se detuvo en los que fueron sus pilares siempre: "Mi familia, mi viejo que ya no lo tengo, mis hermanos, todos siempre me apoyaron. En los distintos planteles que integré conseguí amigos para toda la vida. De ellos siempre estoy agradecido. Es un momento raro, se mezcla todo. Pero si me dieran a elegir volvería a nacer futbolista, eso seguro. Ahora, por mi actividad gremial y por la edad, queda atrás el jugador, pero el amor por la pelota es eterno".

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