Hay un instante mágico, casi imperceptible, en el que el deporte deja de ser una cuestión de esquemas, pizarras y ritmos físicos para convertirse en un latido colectivo. Ocurre cuando la calidez de un pueblo que vive fuerte el hockey, se abraza a la ilusión de su Selección.2026 En el místico parquet del Aldo Cantoni la Selección argentina de hockey sobre patines vivió sus últimos suspiros de preparación antes de emprender viaje hacia los World Skate Games en Paraguay.
Al frente de esta ilusión está un hombre que conoce cada rincón de esa mística: José Luis Páez. En un mano a mano íntimo con DIARIO DE CUYO, el entrenador del seleccionado nacional repasó las emociones a flor de piel que atraviesan al grupo, la responsabilidad de portar la camiseta albiceleste y ese fuego sagrado que solo se enciende cuando la provincia de San Juan se une para despedir a sus héroes sobre patines.
Para un sanjuanino, rozar la mirada del público local antes de una cita mundialista no es un trámite más; es un ritual de recarga emocional. La gira de despedida en la provincia no solo sirvió para ultimar los detalles tácticos tras una intensa concentración de diez días en suelo portugués, sino también para sellar un pacto de afecto indivisible entre los jugadores y su gente.
"Paso a paso, las horas ya llegarán en su momento. Ahora lo que nos toca vivir es esta despedida, un poquito de la Selección, y la pequeña puesta a punto que tenemos para este torneo", reflexionó Páez, dejando entrever la mezcla de gratitud y serenidad que reina en el vestuario.
El estratega nacional no dudó en poner en palabras la calidez recibida durante cada entrenamiento y amistoso en el mítico coliseo sanjuanino: "Siempre es un gusto para nosotros venir acá al Cantoni. La verdad que la gente nos aprecia, nos da el cariño, nos da el apoyo como debe de ser, y me da un gusto enorme poder estar acá. Poder disputar algunos partidos en la cuna del hockey sobre patines a nivel mundial es sumamente importante, no solo para nuestra Selección, sino para la disciplina entera."
Ese magnetismo del estadio es el combustible necesario para cerrar una preparación impecable.
La química del equipo y la dura prueba que aguarda en Paraguay
El camino a la gloria no admite descuidos. Tras afinar "pequeños flecos" en la gira europea y rematar el funcionamiento en suelo cuyano, el cuerpo técnico confía en desembarcar en el certamen con la maquetación exacta para competir al máximo nivel.
"Llegamos buscando estar en un 80% en el inicio del mundial; el 20% restante se construye jugando, en la batalla misma del torneo", explicó el DT sobre la evolución del plantel.
Páez también resaltó la comunión con el futuro cuerpo técnico compuesto por Diego Mir y Nalo García, con quienes ha homogenizado el trabajo técnico, táctico y físico para garantizar que la transición mantenga la excelencia que exige la camiseta argentina: "Venimos trabajando correctamente, con un profesionalismo enorme. Estoy muy contento y convencido de que la Selección queda en muy buenas manos".
Esa solidez metodológica se pondrá a prueba desde el minuto cero. La Albiceleste compartirá una fase de grupos exigente, donde la cautela y la inteligencia emocional serán determinantes. El estreno será ante Francia, un rival físico y táctico que Páez definió como "muy, muy complicado y duro", ante el cual Argentina deberá salir "con las mejores luces encendidas". Posteriormente, el calendario medirá al equipo frente a Angola y Chile, completando un grupo de cuidado mientras en la otra vereda tres potencias mundiales se debatirán en una batalla sin tregua.
Miedo, ansiedad y el pulso del banco de suplentes
Detrás del traje de director técnico hay un deportista de alma, un ser humano que siente el peso del país en sus espaldas y la adrenalina corriendo por sus venas. Al ser consultado sobre si un Mundial se disfruta o se sufre, Páez dibujó una sonrisa cómplice y dejó al descubierto la vulnerabilidad del estratega: "Siempre se sufre... No hay técnico que no sufra estando ahí afuera. Se sufre mucho menos estando dentro de la cancha, con los patines puestos; se sufre mil veces más estando del otro lado", expresó.
El "Negro" detalló cómo trabaja el aspecto mental de un grupo donde la juventud se combina con la jerarquía: "Hay muchas cosas que tenemos que ver en la previa: los pequeños flecos de la ansiedad, sobre todo cómo equilibrar esa ansiedad en el comienzo de un jugador. Pero creo que la experiencia de cada uno de ellos en batallas internacionales hace que esa ansiedad la dejemos en un segundo plano, que la podamos combatir".
Con la valija llena de ilusiones y la mirada fija en el objetivo más alto, José Luis Páez no quiso despedirse sin antes dirigirse directamente al corazón del hincha, a ese argentino que sufrirá y festejara cada bochazo a la distancia.
Con la humildad de los grandes, el DT extendió un pedido cargado de fe y sentido de pertenencia: "Invito a cada sanjuanino a que nos den ese pequeño granito de arena... Al menos un pequeño rezo que nos va a hacer falta también para poder estar con la luz necesaria y llevar a la Argentina a lo más alto", expresó.
El trayecto hacia el título mundialista ya comenzó. El parquet del Cantoni guardará el eco de las despedidas, mientras Paraguay se prepara para ser el escenario de una nueva epopeya. Con la estrategia en la cabeza, el corazón en el palo y la fe de todo un país como escudo, la Selección argentina de hockey sobre patines va tras su sueño de gloria.