Lionel Messi aseguró que la clasificación de la Selección argentina a cuartos de final fue “un alivio para todos” por la manera en que se desarrolló el encuentro y destacó la capacidad de reacción que mostró la Selección en un momento clave.
El capitán valoró la remontada tras un partido que parecía complicarse, elogió la fortaleza del plantel y celebró que los hinchas puedan seguir acompañando al equipo en el camino hacia la próxima instancia.
Lionel Messi aseguró que la clasificación de la Selección argentina a cuartos de final fue “un alivio para todos” por la manera en que se desarrolló el encuentro y destacó la capacidad de reacción que mostró la Selección en un momento clave.
“Este grupo no baja los brazos nunca”, afirmó el capitán, quien remarcó que el gol tempranero de Cristian “Cuti” Romero en el complemento fue determinante para cambiar el desarrollo del partido.
Además, en diálogo con los medios desde el estadio, entre los que se encuentra DIARIO DE CUYO, Messi calificó como “una locura” la campaña realizada por el equipo a lo largo de las Eliminatorias y resaltó el compromiso del plantel. También se mostró feliz por el respaldo del público: “Contento de que la gente pueda seguir estando”, expresó.
El destino volvió a poner a prueba el corazón de la Selección Argentina en una tarde que parecía destinada a la tragedia futbolística, pero que terminó transformándose en una de las páginas más heroicas de los últimos tiempos.
En un cruce para el infarto, el combinado nacional remontó un partido imposible, venció a Egipto por 3-2 y selló un pase agónico a los cuartos de final de la Copa del Mundo, donde ahora espera por el vencedor del duelo entre Suiza y Colombia.
Por eso, ni bien el árbitro marcó el final de la batalla, el diez se puso a llorar y conmovió a millones de hinchas que entendieron esas lágrimas como el desahogo puro de quien caminó por el infierno y encontró la redención.
Para Lionel Messi, el desenlace fue una descarga eléctrica de emociones contenidas. Al capitán el partido le había sido terriblemente esquivo: cargaba sobre sus hombros la frustración de haber fallado un penal clave —el segundo que erra en lo que va del torneo— y el sufrimiento de ver cómo los caminos se cerraban.