"Luto" vs "Beto": amigos, pasiones frente a frente y un asado en juego para palpitar el Superclásico

Alfredo Molina, hincha de River y Alberto Naveda, de Boca, se cruzaron en la previa del partido que paraliza al país. Hubo chicanas, recuerdos, análisis y una apuesta final que selló la charla.

De un lado Alfredo Molina, el “Luto”, fanático de River Plate. Del otro, con la misma camiseta que supo vestir años atrás, Alberto Naveda, el “Beto”, ex futbolista y confeso hincha de Boca Juniors. Dos historias distintas, una amistad en común y una excusa perfecta: palpitar el Superclásico en la redacción de DIARIO DE CUYO.

La charla arrancó liviana, entre risas y recuerdos recientes del partido que ambos habían disputado la noche anterior. No faltaron las cargadas: el Beto tuvo que soportar menciones a la final de Madrid, mientras que el Luto recibió su cuota con el descenso de River. El folclore intacto. Pero también hubo análisis, expectativas y ese clima especial que sólo genera el partido más importante del fútbol argentino. El que paraliza a medio mundo.

“Muy tranquilo, siempre es lindo ver River-Boca, así que a disfrutar. Obviamente que uno quiere que gane River”, tiró el Luto, relajado. Del otro lado, el Beto no se quedó atrás: “Con mucha ilusión, porque Boca viene mejorando y ha ilusionado a la gente".

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El debate se metió en lo futbolístico. Para Molina, la localía puede pesar: "Siempre es importante la localía. Pero, bueno, con estos equipos que son tan grandes y tan parejos, cualquiera puede ganar. Así que esperemos que los jugadores de River estén enchufados. Obviamente, con la llegada del Chacho ha ido mejorando el equipo, así que este sería un partido ideal como para mejorar mucho más”.

Naveda recogió el guante y analizó a su equipo: “Creo que Paredes está en un buen momento. Aranda le ha dado otra cara de la mitad para adelante. River también viene mejorando, ha mejorado la intensidad desde que llegó el Chacho, pero son superclásicos. Es una guerra que se juega ahí, mucho tampoco tiene que ver cómo llega cada uno”.

Y en tiempos donde el arbitraje está en el centro de la escena, sobre todo con la designación del siempre polémico Darío Herrera, Naveda fue claro: “Esperemos que el árbitro no tenga mucho que ver. Hoy en día el arbitraje está manchado, pero esperemos que gane el fútbol. Son los dos equipos más grandes de Argentina y es el partido que todo el mundo quiere ver”. El Luto Molina coincidió: “Ojalá que el árbitro no influya, que sea un buen partido… esperemos que tengan un buen partido y que gane el mejor”.

Sobre la localía, no hubo discusión. “No es lo mismo jugar con toda la cancha llena de tu gente”, explicó Naveda, aunque advirtió: “A veces puede jugar en contra por la presión del local y más como es el hincha argentino”.

Los recuerdos también dijeron presente. “Para los hinchas de River quedó marcado el de Madrid”, picanteó el Luto. Rápido, el Beto retrucó: “Está bien. Fue algo muy importante para River, pero pasar por la B tampoco debe ser lindo”. Las risas ganaron, el folclore presente.

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Con pasado dentro de la cancha, Naveda aportó una mirada distinta: “He presenciado varios Superclásicos, cuando jugaba en la Reserva era tremendo. Recuerdo uno que estaba el Diego (Diego Maradona) y fue más importante estar cerca de él… lo tuve cerca, fue tremendo”. Y agregó: “Era hermoso, es el partido que todo el mundo quiere jugar. Antes los partidos de Reserva terminaban 15 minutos antes que empezara la Primera, entonces jugabas con todo el clima de la gente, con las dos hinchadas, era hermoso. El partido que nadie se quería perder”.

Para Molina, hay algo que no cambia nunca: “Todas las predicciones no tienen mucho sentido, porque es el momento ahí. Es el partido que cambia el estado del hincha para todo el año. Si ganás el Superclásico, tenés un plus”.

Ni cábalas ni rituales. Ambos coincidieron en eso. “Lo veo en familia, tranquilo”, contó el Luto aclarando que si bien toda su familia es del Millo, no tienen problema en que algún primo hincha de Boca quiera ver el Superclásico junto a ellos. “Lo miro solo con mi viejo, pero soy muy tranquilo para ver el partido. Lo disfruto”, sumó el Beto.

La charla fue cerrando como empezó: entre risas. Pero antes, llegó la apuesta. Sin miedo, sin vueltas: un asado. El que pierde, paga. Y en ese abrazo final quedó claro que, más allá de camisetas y cargadas, hay algo que siempre gana: la amistad.

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