La comunidad del golf australiano está de luto por la muerte de Jessica Bang, una joven de apenas 18 años que había comenzado a destacarse en el circuito profesional. La golfista falleció este jueves en Bangkok, Tailandia, luego de permanecer internada durante casi dos semanas tras sufrir una grave hemorragia cerebral.
La familia de Bang confirmó la noticia a 7News y también la comunicó a través de la campaña de recaudación de fondos que había iniciado para afrontar sus gastos médicos y posibilitar su regreso a Australia.
Jessica se encontraba en Bangkok para participar del torneo de clasificación internacional del KLPGA Tour cuando, el 1 de agosto, se desplomó repentinamente. Fue trasladada de urgencia al Hospital Synphaet Ramintra, donde debió ser sometida a una cirugía cerebral de emergencia y quedó internada en terapia intensiva con asistencia respiratoria.
La situación generó una fuerte conmoción entre sus familiares, amigos y la comunidad del golf australiano, que durante los últimos días había seguido con preocupación la evolución de la joven.
El comunicado de la familia de Jessica Bang
Este jueves 13 de agosto, la familia informó que Jessica murió a las 7:20 de la mañana, hora local de Bangkok.
“Queremos agradecerles a todos por su inmenso apoyo y buenos deseos. Lamentablemente, Jessica falleció esta mañana, 13 de agosto de 2026, en el Hospital Synphaet Ramintra de Bangkok, Tailandia”, señalaron sus primas Summer y Amelia.
En el mismo mensaje, destacaron la personalidad de la joven y pidieron mantener vivo su recuerdo a través de su trayectoria deportiva.
“Queremos seguir recordando a Jessica y celebrar sus logros, su pasión y su dedicación al golf. Como sus primos, siempre atesoraremos el tiempo y los recuerdos que compartimos con Jessica. Su sentido del humor, junto con su personalidad alegre y vibrante, siempre serán recordados y apreciados por nuestra familia”, expresaron.
Los familiares también aclararon que el dinero reunido durante la campaña será entregado a los padres de la golfista para ayudarlos a afrontar los gastos médicos.
Una carrera profesional que recién comenzaba
Bang se había convertido en profesional en noviembre de 2025 y en poco tiempo consiguió llamar la atención en el golf australiano. A finales de ese año obtuvo su lugar en el WPGA Tour de Australasia a través de la escuela de clasificación, después de una destacada etapa como amateur.
En febrero de 2026 consiguió el que sería su primer gran título como profesional. En Moss Vale, Nueva Gales del Sur, ganó el evento clasificatorio regional del Ford Women’s NSW Open, acompañada por su madre, que cumplió la función de caddie.
En la ronda final firmó una tarjeta de 65 golpes, ocho bajo par, y estableció un nuevo récord del campo.
“Estoy tan feliz que no puedo expresarlo con palabras. Todavía no me lo creo. No me lo esperaba para nada, ¡qué sorpresa!”, había declarado después de aquella victoria.
Su actuación le valió además el apodo de “Rookie Bang”, en referencia al impacto que había generado en sus primeras apariciones dentro del circuito profesional.
El dolor del golf australiano
La noticia provocó numerosas muestras de pesar. Golf NSW recordó a Bang como una deportista de enorme talento y destacó su amabilidad tanto dentro como fuera de las canchas.
“Lamentamos profundamente el fallecimiento de Jessica Bang”, expresó la organización, que recordó especialmente su victoria en Moss Vale y señaló que tenía “un futuro brillante” por delante.
El WPGA Tour de Australasia también manifestó su tristeza y describió a la joven como “una joven promesa excepcional” que había causado una gran impresión en su corta trayectoria profesional.
“Jessica era una joven promesa excepcional que causó una gran impresión en su corta trayectoria en el circuito”, señaló la organización, que acompañó a la familia, amigos y allegados de la golfista en este momento.
La campaña para ayudar a Jessica
Durante la internación, la familia había iniciado una campaña en GoFundMe para cubrir los elevados costos del tratamiento y conseguir un traslado sanitario hacia Australia, que requería un avión especialmente equipado para cuidados intensivos.
En la descripción de la campaña, sus primas habían explicado que Jessica había sufrido “una hemorragia cerebral devastadora” mientras se preparaba para competir en Bangkok.
La recaudación continuó durante los días de internación y, hasta el momento del cierre de la publicación, había alcanzado 36.981 dólares mediante 302 donaciones.
Lo que comenzó como una campaña para intentar llevar a la joven de regreso a casa terminó convirtiéndose en un espacio para despedir a una deportista cuya carrera profesional recién comenzaba y que, en pocos meses, había logrado convertirse en una de las jóvenes promesas del golf australiano.