La clasificación del Gran Premio de Brasil finalmente se puso en marcha en Interlagos después de quedar condicionada por un fuerte diluvio que obligó a detener la actividad. Franco Colapinto ya afronta la Q1 junto al resto de la parrilla, luego de varios minutos de incertidumbre en los que la dirección de carrera aguardó una mejora de las condiciones antes de permitir que los monoplazas regresaran a la pista.
La clasificación había comenzado bajo una intensa lluvia, pero rápidamente apareció la bandera roja cuando todavía quedaban 15 minutos y 37 segundos en el reloj. Ninguno de los pilotos había conseguido registrar un tiempo antes de la interrupción y la enorme cantidad de agua acumulada, sumada a la escasa visibilidad generada por el spray de los autos, hizo imposible continuar en ese momento.
La FIA siguió de cerca la evolución del clima y el estado del asfalto hasta considerar que existían condiciones suficientes para retomar la actividad. Ahora, con la Q1 nuevamente en marcha, todos los pilotos deben encontrar rápidamente una referencia sobre un circuito completamente diferente al que habían utilizado durante las prácticas en seco.
Colapinto salió a pista después de una larga espera
El argentino había llegado a la clasificación después de finalizar 14° en la tercera práctica libre, con un tiempo de 1:12.925. Completó 24 vueltas durante la FP3 y quedó a 1.303 segundos de Max Verstappen, quien había liderado la última sesión de entrenamientos con 1:11.622. Pierre Gasly, su compañero en Alpine, terminó 11° con 1:12.644, apenas 0.281 segundos por delante del pilarense.
El viernes había sido más alentador para Colapinto. Terminó noveno en la primera práctica, con 1:12.654, y luego ocupó el 11° puesto en la FP2, donde marcó 1:11.996 y consiguió finalizar tres lugares por delante de Gasly. Alpine había mostrado un ritmo competitivo dentro de una zona media extremadamente ajustada, aunque el propio argentino reconoció que todavía tenía dificultades con la estabilidad y consistencia del auto.
Todo ese trabajo realizado sobre piso seco pierde ahora parte de su valor debido al cambio radical de las condiciones. La lluvia obliga a modificar referencias de frenado, controlar cuidadosamente la aceleración y encontrar sectores con mayor adherencia, mientras los pilotos intentan mantener la temperatura adecuada de los neumáticos y evitar errores que pueden dejarlos inmediatamente fuera de la clasificación.
Una Q1 completamente diferente por la lluvia
La reanudación deja a los 22 pilotos prácticamente sin margen para especular. Como ninguno había conseguido registrar una vuelta válida antes de la interrupción, todos deben salir a buscar sus primeros tiempos con el cronómetro nuevamente en marcha y una pista que puede evolucionar vuelta tras vuelta.
El principal problema continúa siendo la visibilidad. Los neumáticos de lluvia expulsan enormes cantidades de agua y generan una nube de spray que complica especialmente a quienes circulan detrás de otro auto. A eso se suma el riesgo de aquaplaning en sectores donde todavía existe una acumulación considerable de agua.
Colapinto deberá intentar ubicarse entre los 15 mejores de la Q1 para avanzar a la siguiente instancia. La extrema paridad de la zona media ya había quedado demostrada durante las prácticas, pero las condiciones actuales vuelven todavía más imprevisible la lucha por acceder a la Q2.
La clasificación oficial todavía no mostraba resultados consolidados al momento de la reanudación, ya que la página de Fórmula 1 mantenía el apartado de tiempos sin registros definitivos.
El fin de semana de Colapinto antes de la clasificación
Colapinto comenzó su actividad en Brasil con un buen noveno puesto en la FP1, sesión en la que quedó a menos de un segundo del mejor registro. En la segunda práctica mejoró considerablemente su tiempo y terminó 11°, mientras que el sábado retrocedió hasta el 14° lugar en la FP3.
El argentino ya había advertido el viernes que el clima podía convertirse en un factor determinante durante el fin de semana. “Hay algo de lluvia pronosticada, así que es algo que todos tendremos que vigilar”, había señalado después de completar las primeras dos prácticas en Interlagos.
Ese escenario finalmente se concretó durante la clasificación y obligó a Alpine y al resto de los equipos a adaptar completamente sus planes. La estrategia pasa ahora por aprovechar cada vuelta disponible y estar en pista en el momento adecuado, ya que una nueva intensificación de la lluvia podría volver a modificar el desarrollo de la sesión.
Qué sigue después de la clasificación
Una vez que finalice la qualy quedará establecida la grilla de partida para el Gran Premio de Brasil, que se disputará este domingo 8 de noviembre desde las 14, hora de Argentina. La carrera tendrá 71 vueltas al Autódromo José Carlos Pace, con una distancia total superior a los 305 kilómetros.
La actividad puede seguirse en Argentina por Fox Sports y mediante Disney+, además del servicio oficial F1 TV. Después de un viernes mayormente seco y una FP3 disputada sin las condiciones extremas que aparecieron por la tarde, la lluvia se convirtió finalmente en la gran protagonista de la clasificación.
Colapinto ya está nuevamente sobre la pista y busca superar la Q1 en una sesión completamente alterada por el diluvio que cayó sobre San Pablo. A partir de ahora, cada vuelta será determinante para definir su posición de largada del domingo.