Ver el entusiasmo con el que el gobernador, José Luis Gioja, bajaba la bandera a cada uno de los participantes era un signo elocuente de su estado de ánimo. Tan ensimismado estaba en su tarea que no se percató que en la sala VIP no se servirían las empanadas y saladitos, sin su presencia. “¿Quién se queda con la bandera, che?”, preguntó después de habérsela bajado a un deportista que llegó en el puesto cien, aproximadamente.
“Estoy muy contento porque hemos sido capaces de organizar una carrera como esta que disfrutó toda la provincia”, expresó, mientras se dirigía al lugar donde lo esperaba Miguel Indurain y los organizadores para regalarle una casaca amarilla, la que identifica al líder del Tour de Francia, firmada por el ciclista que ganó cinco veces la ronda gala. La alegría con la que lo abrazó e invitó a todos a sacarse una foto con el ilustre visitante se apoyaba en el éxito de la carrera. “Sólo faltó que ganara un sanjuanino. La carrera se vivió con la pasión que sólo tienen los sanjuaninos por el ciclismo”, concluyó.