El Ironman pasó factura después del enorme sacrificio qu e exige la competencia. En la meta, ubicada justo bajo el Puente Civico, fue la postal del día que muchos atletas llegaran pidiendo asistencia, aunque por fortuna la mayoría fue por acalambramientos, según contó Carla Alcayaga, la médica encargada del puesto médico ubicado allí.  

"Hacemos recepción de los competidores y en un triage determinamos cómo será su atención. La mayoría llegan con agotamiento, dolores musculares, calambres. También hemos tenido muchos desgarros y contracturas, pero por fortuna no hubo fracturas de ningun tipo", expresó quien estuvo a cargo ese puesto en el que trabajaron en total 12 personas, cuatro de ellos fueron médicos.