No se puede negar que este San Martín vino a La Plata con la idea clara. Con la consigna en mente. Fue inteligente de principio a fin. Y el empate final pudo haber sido triunfo sanjuanino por méritos, entrega, corazón y un planteo inteligente. Nunca le dejó manejar la pelota al rival, la copó el mediocampo que fue donde estuvo la clave para llegar a Primera ayer. Sólido en sus líneas y equilibrado. Terminó contra su arco por una cuestión lógica de que Gimnasia debió apurar el tranco, y ahí también respondió el equipo. Se apoyó en el gol de Penco en el inicio mismo del partido, y el resto fue marcar tendencia de cómo se lucha una Promoción y se llega a la elite.
No habían transcurrido dos minutos cuando Poggi metió el pase y Penco convirtió. Ese tanto hizo que todo fuera, en forma positiva, cuesta arriba en el funcionamiento Verdinegro porque no se apichonó, sino que se agrandó y fue por más. La impotencia de Gimnasia contribuyó. Ahí fue donde San Martín hizo su mejor labor. Se defendió con la pelota y por el sector derecho complicó siempre. Ese gol de Penco fue clave para el resto del partido.
La base del empate de ayer estuvo en los cuatro volantes. La dupla de doble 5 con Alderete Videla fue impecable. Ambos ganaron todo en su zona, metieron, y fueron haciendo de su zona una fortaleza difícil de penetrar. Por los laterales Poggi le dio salida y oportunismo, mientras que Quiroga y su exquisito toque abrieron los caminos y dejaron mal parados a los locales.
3-Complemento
Mientras en la zona de gestación todo era positivo, adelante Roberval volvió loco a los defensores y Penco fue un constante molestia. Atrás Pocrnjic le dio continuidad a su sólida campaña y el fondo no tuvo fisuras, y si en algo erró, lo subsanó con el correr de los minutos. Y no por algo fue el mejor partido en calidad de visitante.
4-Corazón
El empate de Vizcarra provocó un cambió de timón. Gimnasia pasó a tener la pelota y fue donde apareció en acción la otra faceta de este San Martín. Defendió con el corazón y no se puso colorado al momento de reventar la pelota, sin desesperarse, que fue su bandera. Terminó contra su arco, más allá que pudo liquidarlo de contra. En síntesis una apuesta pensada y diagramada para dejar sin alternativa a Gimnasia con toque, garra, lujo, aguante y el merecido retorno a Primera.