Apretado. Angel Di Maria, marcado de cerca por un adversario.

 

En un partido tan pobre como el de anoche en el Monumental, una decisión del árbitro puede torcer la historia para un lado.  Eso ocurrió con el arbitraje del brasileño Sandro Ricci, debido a que cobró un penal para Argentina que solo él pudo observar cuando se tocaron Angel Di Maria y José Fuenzalida. El cambio por gol de Lionel Messi fue la diferencia en el encuentro, donde el juez de 41 años tuvo una actuación bastante pobre.


La otra gran polémica se dio con el gol anulado a Chile cuando el encuentro estaba empatado en cero, que en realidad fue un acierto del asistente número uno pues estaba en posición indebida Fuenzalida. Durante el trámite del partido, se lo notó bastante lejos de las jugadas y le faltó ser riguroso con las tarjetas que mostró, más allá de las cuatro que le mostró a los argentinos.


“Ya está. No hay que pensar en el arbitraje”, soltó Fuenzalida al retirarse del césped.